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Disidencia del SNTSS se declara vencedora tras consulta y exige renegociación salarial

La facción disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) se proclamó vencedora de una consulta interna que, según ellos, rechazó el aumento salarial del 2.9% pactado para el personal del IMSS y exigió abrir una renegociación inmediata. En un comunicado difundido por la disidencia, se afirma que la votación dio «la voz» a trabajadores que consideran insuficiente el alza frente al costo de la vida.

La disputa pone en evidencia una fractura interna en el SNTSS, que obliga a poner en la balanza no solo números, sino el impacto cotidiano: salarios que pierden poder adquisitivo, jornadas extenuantes y servicios que dependen del ánimo y la estabilidad del personal. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación en periodos recientes ha sido superior a la cifra ofertada, lo que agrava la percepción de pérdida salarial entre enfermeras, médicos y personal administrativo del IMSS.

La dirigencia disidente solicitó a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y al propio Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que reabran la mesa de negociación con participación transparente de las bases. Hasta el cierre de esta edición, el IMSS no había emitido una respuesta pública sobre la consulta organizada por la disidencia; la dirigencia oficial del SNTSS, por su parte, aún no reconoce los resultados presentados por el sector disidente.

Para quienes trabajan en las clínicas y hospitales, un incremento marginal como el 2.9% puede traducirse en gasolina que alcanza menos, en despensa que rinde menos y en mayor precariedad para quienes cuidan la salud pública. «Es una gota en un cubo que se evapora», dijo un trabajador que pidió no ser identificado al explicar el sentir general entre el personal de base, según la disidencia.

El conflicto cobra relevancia más allá del salario: es una prueba de fuego para la representatividad sindical y para la capacidad del sistema de salud de mantener servicios estables. Si la negociación se enquista, advierten las voces disidentes, podrían activarse medidas de presión que afectarían la atención pública.

En esa tensión, el reto institucional es doble: reconocer el malestar real documentado por la disidencia del SNTSS y abrir un diálogo que no se limite a porcentajes, sino a medidas integrales para mejorar condiciones laborales, seguridad en el trabajo y la calidad del servicio que el IMSS presta a millones de personas. La STPS aparece entonces como actor clave para mediar y garantizar que cualquier acuerdo garantice derechos y evite un deterioro mayor en la atención sanitaria.

La frase que repite la disidencia resume el fondo político y social del conflicto: no basta escuchar a las cúpulas; las decisiones deben partir de las bases. El resultado de esta consulta será, en los próximos días, la prueba de cuánto peso tienen las voces internas en la negociación colectiva del SNTSS y qué tanto puede ceder el IMSS ante la urgencia de recuperar confianza entre quienes sostienen la salud pública.

Con información e imágenes de: Reforma