Cruz azul pagó más de 47 millones a la unam por jugar en cu, el precio de «invadir» el coloso

Un año, 26 partidos y una renta que dejó a más de uno con la boca abierta: así fue la efímera conquista de La Máquina en Ciudad Universitaria.

La breve pero intensa estancia de Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario dejó estampas históricas dentro del terreno de juego y un saldo económico que hoy obliga a levantar la vista hacia las cuentas: 47 millones 455 mil 964 pesos pagó el club a la Universidad Nacional en concepto de arrendamiento por 26 partidos disputados entre 2025 y parte de 2026, según el convenio registrado bajo el folio DGPU/EVD/01/2025, firmado por el maestro Pablo Tamayo Castroparedes (Dirección General del Patrimonio Universitario) y el licenciado Rafael Anzures Ortiz (apoderado legal de Cruz Azul).

Fue un año de contrastes: racha histórica de resultados para Cruz Azul en CU, título internacional en Concacaf y, al mismo tiempo, la fractura de una relación contractual que terminó con la universidad decidiendo no refrendar el arrendamiento. ¿Resultado? La Máquina se vio obligada a mudarse a Puebla y miles de aficionados en la capital perdieron una costumbre recién estrenada.

Cómo se llegó hasta ahí

  • Tras las obras en el Estadio Azteca para la Copa Mundial 2026, Cruz Azul abandonó dicho inmueble a finales de 2023 y jugó 2024 en el Estadio Ciudad de los Deportes. Problemas con la administración de ese estadio le hicieron buscar otra sede.
  • El 11 de diciembre de 2024 Cruz Azul solicitó jugar en Ciudad Universitaria y el 18 de diciembre la UNAM autorizó un arrendamiento por un año.
  • Pese a cumplir con los pagos y las medidas firmadas, la UNAM resolvió no renovar el contrato; la directiva cementera se enteró con premura y el club terminó mudándose a Puebla.

Los números que duelen (y sorprenden)

Concepto Partidos Monto total (pesos) Promedio por partido
Fase regular Clausura 2025 7 9,247,925 1,346,846
Fase regular Apertura 2025 8 14,559,108 1,819,888
Liguilla (varonil y femenil) 4 7,285,000 1,821,250
Concacaf Champions Cup (5 partidos) 5 16,363,931 3,272,786
Total 26 47,455,964 1,825,998

Datos destacados: el partido con mayor renta fue la final de la Concacaf Champions Cup contra Vancouver Whitecaps (1 de junio de 2025), por la que se pagaron 3,356,992 pesos. La semifinal del Clausura 2025 contra América (ida, 15 de mayo de 2025) tuvo un costo de 3,321,357 pesos. En contraste, los partidos de fase regular tuvieron promedios entre 1.3 y 1.8 millones por juego, según el calendario y la categoría del rival.

Qué incluye cada renta

Rubro Importe (pesos)
Uso de instalaciones 320,488
Partido A (bajo impacto) 437,200
Partido B (medio impacto) 474,630
Partido C (alto impacto) 745,920
Cancha, limpieza e iluminación 520,101
Servicio médico 37,996

Estos rubros básicos se complementan con el criterio de «impacto» del partido (amistoso o clásico, torneo internacional, etc.), lo que explica que los juegos de Concacaf o las fases finales dispararan el precio hasta más del doble que un partido de bajo impacto.

Impacto social y político

Más allá de las cifras, hay consecuencias palpables. Para la afición capitalina fue un desarraigo: se había generado una nueva identidad en CU, un ambiente que ni siquiera el propio dueño del escenario (Pumas) ha logrado sostener en años recientes. Para Cruz Azul, la mudanza a Puebla significó costos logísticos y una fractura con parte de sus seguidores. Para la UNAM, la decisión de no renovar abre preguntas sobre criterios de asignación de uso de patrimonio universitario y la transparencia en el manejo de esos recursos.

Lo que queda en el aire

  • ¿La UNAM ponderó exclusivamente razones deportivas o hubo consideraciones económicas, de imagen o de seguridad que motivaron la no renovación?
  • ¿Cruz Azul recuperó con taquilla, patrocinios y taquilla el gasto por renta, o esa erogación comprometió otros rubros del club?
  • ¿Debiera existir un mecanismo de transparencia pública y auditoría cada vez que un bien público —como el estadio universitario— sea rentado por un privado?

Conclusión

La relación entre Cruz Azul y la UNAM fue breve pero dejó una lección clara: un estadio público puede ser rentable, pero también es un bien simbólico que genera expectativas y lealtades. Si bien los contratos muestran que el club cumplió los pagos y que la universidad tomó la decisión de no renovar, el episodio subraya la necesidad de reglas más claras, comunicación abierta y rendición de cuentas cuando se manejan espacios públicos. Los aficionados pagaron con traslados y desarraigo; la ciudadanía merece saber si el patrimonio universitario se administra con criterios de beneficio público y transparencia.

Documentos consultados: convenio DGPU/EVD/01/2025 y registros de pagos relacionados con la estancia de Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario durante 2025.

Con información e imágenes de: Milenio.com