Redada en la ciudad: aseguran casi 13 toneladas de cigarros ilegales en Cuauhtémoc y Venustiano Carranza
Ciudad de México. En una operación sorpresa, autoridades capitalinas aseguraron casi 13 toneladas de cigarrillos ilegales durante cateos en la alcaldía Cuauhtémoc y en Venustiano Carranza, informó la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX).
La Fiscalía detalló que en los inmuebles fueron localizados también envoltorios con marihuana, bolsas con presunta metanfetamina y cartuchos de arma de fuego. Las primeras versiones oficiales, reproducidas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC CDMX), señalan que los hallazgos responden a una investigación contra una red de almacenamiento y distribución de productos de procedencia ilícita.
El decomiso, cuya magnitud —casi 13 toneladas— llama la atención, vuelve a poner en el centro un problema que combina evasión fiscal, salud pública y crimen organizado. Los cigarros de contrabando compiten con comercios formales y con vendedores ambulantes que subsisten con márgenes mínimos, explicó un investigador consultado por este diario.
Impacto económico y social. Más allá del golpe táctico, el aseguramiento plantea preguntas de fondo: cuánto ha dejado de recaudar el Estado, qué papel juegan las cadenas de suministro transnacionales y cómo afecta esto a la seguridad en colonias donde la informalidad es un ingreso para muchas familias. La FGJCDMX indicó que las indagatorias buscarán seguir la trazabilidad del producto y determinar vínculos con organizaciones delictivas.
Un vendedor ambulante de la zona centro, que prefirió omitir su nombre, resumió el dilema de la calle: “La gente compra lo más barato. Si sube el desempleo y no hay opciones, el mercado del contrabando se sostiene”. La afirmación viene a subrayar que la respuesta policial sola no basta; hace falta política pública que ofrezca alternativas económicas y verificación en fronteras y transporte.
Crítica y propuestas. Desde un enfoque de centro izquierda, un decomiso de esta magnitud es positivo porque recupera bienes y apunta a redes ilegales, pero exige transparencia y continuidad. No basta mostrar cifras; se necesita explicar cómo se recuperarán recursos fiscales, cómo se protegerá al comercio formal y qué medidas se tomarán para reducir la demanda de productos ilícitos.
Expertos en política pública consultados por este medio sugieren acciones complementarias: controles más estrictos en puntos de entrada, fiscalizaciones periódicas a puntos de venta y programas de apoyo para vendedores informales que dependan de la venta de tabaco de bajo costo. También proponen campañas de salud pública que reduzcan el consumo y, por ende, la demanda del mercado negro.
La SSC CDMX y la FGJCDMX indicaron que la mercancía quedó a disposición de la autoridad competente y que la investigación continúa. Queda pendiente que las instituciones informen con mayor detalle sobre los responsables, el destino final de los bienes y las medidas para evitar que espacios urbanos se conviertan nuevamente en centros de acopio.
Este decomiso ofrece una ventana para debatir políticas integrales: perseguir el ilícito y, al mismo tiempo, atender las causas económicas y sociales que alimentan la economía informal. Sin esas piezas, cualquier golpe será temporal y el contrabando volverá a encontrar su mercado.
