Cárteles de Colombia vs Trump: jefe de FARC propone unión con ELN tras ataque en Venezuela

Por [Redacción]

El líder de la mayor disidencia de las FARC, Néstor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco, planteó públicamente la creación de un «gran bloque insurgente» que reúna a las disidencias de las FARC y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras el ataque militar de Estados Unidos en Venezuela en el que, según reportes, fue capturado el presidente Nicolás Maduro.

En un mensaje difundido en redes sociales el pasado 3 de enero, Iván Mordisco invitó a comandantes de la Segunda Marquetalia, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) y el ELN a una “cumbre de comandantes insurgentes de Colombia y toda nuestra América”. “Basta de intervenciones militares (…) de dominación cultural, que cese toda forma de agresión imperialista”, dijo el jefe del Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las FARC.

Qué propuso exactamente Iván Mordisco

  • Convocó a consolidar un bloque insurgente para enfrentar lo que llamó “la sombra del águila intervencionista”.
  • Pidió dejar de lado “diferencias heredadas del pasado” y acordó que habrá tiempo para resolver desencuentros “en camaradería”.
  • Recordó la continuidad de una causa común y anunció la propuesta formal de cumbre entre comandantes insurgentes.

Contexto y actores

  • Iván Mordisco es jefe del Estado Mayor Central, una de las disidencias que surgieron tras la firma del acuerdo de paz de 2016 con las FARC. El Gobierno colombiano mantiene una recompensa de 5 mil millones de pesos (aprox. 1,3 millones de dólares) por información sobre su paradero.
  • El ELN opera con fuerza en la frontera colombo-venezolana y está incluido por Estados Unidos en su lista de organizaciones terroristas extranjeras. El propio presidente colombiano ha acusado en ocasiones a ese grupo de haberse vinculado al narcotráfico.
  • Otras disidencias mencionadas por Mordisco, como la Segunda Marquetalia y la CNEB, controlan frentes y rutas de coca en zonas estratégicas de frontera.
  • Colombia y Venezuela comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros, en muchos tramos poco poblada y con presencia histórica de grupos armados y economías ilícitas.

Reacciones iniciales

  • El ELN, a través de su Comando Central, afirmó: “Saludamos los llamados de las autoridades venezolanas a resistir ante esta brutal intervención militar y a seguir defendiendo el legado de Hugo Chávez”, según un comunicado publicado tras la captura de Maduro.
  • Hasta el momento de esta publicación no hay una respuesta oficial consolidada por parte del Estado colombiano en relación con la propuesta de alianza; el Gobierno mantiene políticas de recompensa, inteligencia y operaciones contra los cabecillas de disidencias.

Riesgos e impacto

La posibilidad de una alianza o coordinación táctica entre disidencias de las FARC y el ELN no es un escenario menor. Sus efectos posibles incluyen:

  • Aumento de la violencia territorial: coordinación operativa podría recrudecer combates por rutas de tráfico de cocaína, afectando a comunidades rurales con desplazamientos y reclutamiento forzado.
  • Intensificación de operaciones transfronterizas: una mayor presencia en la frontera complica las estrategias de control estatal y puede tensionar las relaciones entre Colombia y terceros actores con interés en la región.
  • Mayor complejidad para la política antidrogas: un bloque insurgente unido puede fragmentar esfuerzos de erradicación, sustitución de cultivos y programas de desarrollo alternativo.
  • Riesgo de escalada internacional: la mención explícita de la intervención estadounidense pone sobre la mesa la posibilidad de que acciones militares externas alimenten dinámicas de militarización en la región.

Qué pueden hacer las autoridades y la sociedad

  • Refuerzo de la presencia estatal con enfoque civil: más policía y fuerzas de seguridad no bastan; la respuesta requiere inversión en justicia, escuelas, salud y oportunidades económicas para reducir la atracción de economías ilícitas.
  • Cooperación regional y verificación independiente: mecanismos regionales de diálogo y observación pueden ayudar a evitar que los conflictos se internacionalicen o que la respuesta sea exclusivamente militar.
  • Protección humanitaria: priorizar medidas para comunidades en riesgo de desplazamiento, con rutas de atención y recursos para organizaciones locales.
  • Transparencia y control democrático: exigir información pública y rendición de cuentas sobre operaciones, recompensas y estrategias de seguridad para evitar abusos y errores institucionales.

En resumen

La convocatoria de Iván Mordisco para forjar un bloque insurgente que incluya al ELN y otras disidencias llega en un momento de alta tensión tras el ataque en Venezuela y la captura del presidente Maduro, según los reportes del 3 de enero. Si bien la propuesta busca presentarse como una respuesta a lo que califican de “agresión imperialista”, sus efectos más probables recaerán sobre comunidades fronterizas y complicarán los esfuerzos de seguridad y desarrollo en la región. Frente a esto, la respuesta efectiva pasa por combinar control y persecución de estructuras criminales con políticas públicas de largo plazo que atiendan las causas sociales del conflicto.

Esta nota se basa en declaraciones públicas de los grupos involucrados y en datos sobre la geografía y la agenda de seguridad regional. Seguiremos actualizando la información a medida que se conozcan reacciones oficiales y movimientos en el terreno.

Con información e imágenes de: Milenio.com