Rector bajo fuego: cancelan conferencia del vicepresidente de El Salvador en la unach
La resolución ocurre en medio de críticas por abrir espacios a figuras señaladas por violaciones sistemáticas a los derechos humanos; estudiantes y colectivos hablan de “pérdida de confianza” en la rectoría.
La Universidad Autónoma de Chiapas (unach) anunció la cancelación de la conferencia prevista con el vicepresidente de El Salvador, tras una oleada de rechazos en el campus y en redes sociales. La medida prende la mecha de un conflicto que ya venía gestándose alrededor del rector Oswaldo Chacón Rojas, cuestionado por permitir la participación de figuras que, según críticos, arrastran señalamientos de violaciones a derechos humanos.
Lo ocurrido no es un simple gesto simbólico: estudiantes organizados, colectivos de derechos humanos y profesores argumentaron que la presencia del alto funcionario convertiría un espacio académico en plataforma para normalizar prácticas autoritarias. Por su parte la universidad, en un comunicado, atribuyó la cancelación a “motivos de seguridad y a la necesidad de preservar el orden académico” y prometió revisar los protocolos para la invitación de personalidades.
Hechos clave
- La conferencia fue anunciada inicialmente por la oficina de la rectoría; la universidad confirmó su cancelación horas antes del acto.
- Estudiantes y colectivos locales impulsaron una campaña de rechazo que incluyó manifestaciones en el campus y peticiones formales a la institución.
- La discusión se enmarca en cuestionamientos más amplios hacia la apertura de espacios académicos a personajes públicos con señalamientos por vulneraciones a derechos civiles y políticos.
- La rectoría prometió una revisión de protocolos, pero no ofreció una fecha ni mecanismo claro para rendición de cuentas sobre la invitación.
Contexto y por qué importa
La universidad pública funciona como un faro ciudadano: cuando sus patrones de invitación se perciben como alineados con gobiernos o prácticas que violan derechos, la credibilidad institucional queda resquebrajada. Para estudiantes y docentes, la cancelación es una victoria momentánea, pero también un termómetro del deterioro de la confianza entre la comunidad universitaria y sus autoridades.
Impacto en la vida cotidiana
- Académico: la formación crítica corre el riesgo de verse condicionada si el campus se convierte en plataforma para discursos que niegan o minimizan violaciones a derechos.
- Social: las tensiones internas polarizan a estudiantes y profesores, afectando la convivencia y el trabajo colaborativo en clases y proyectos.
- Institucional: la reputación de la unach puede sufrir consecuencias en colaboraciones, financiamientos y vínculos con redes académicas nacionales e internacionales.
Qué piden los estudiantes y cómo respondió la universidad
Los colectivos exigen transparencia: criterios públicos para aceptar ponentes, mecanismos de consulta a cuerpos colegiados, y la creación de un comité de ética que evalúe las invitaciones. La rectoría, además del comunicado que justificó la cancelación por seguridad, ha ofrecido mesas de diálogo, aunque hasta ahora sin fechas ni representantes electos abiertamente aceitados por la comunidad.
Riesgos y oportunidades
Si la administración responde con opacidad, el conflicto puede enquistarse y traducirse en protestas sostenidas, pérdida de talleres, congresos y visitas académicas. Si, en cambio, se abre a mecanismos de participación y rendición de cuentas, la crisis puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la gobernanza universitaria y proteger la integridad académica.
Qué sigue
- La unach debe publicar el criterio usado para la invitación y detallar el proceso que derivó en la cancelación.
- Es indispensable conformar, con representación estudiantil y académica, un comité que regule la programación pública de la universidad.
- La sociedad civil y los medios locales deben vigilar que no haya represalias contra quienes protestaron y que se respeten los derechos de expresión y seguridad de toda la comunidad universitaria.
Esta cancelación se lee como un choque entre el derecho a la libre expresión académica y la responsabilidad institucional de no legitimar a quienes están señalados por vulnerar derechos fundamentales. La prueba para la rectoría será convertir la reacción en cambio real, no en un parche que se tape con nombre y apellido mientras las dudas siguen latiendo en el campus.
Fuentes: comunicado oficial de la universidad, testimonios de colectivos estudiantiles y declaraciones de la rectoría recogidas en medios locales y redes sociales.
