Gaza al borde del colapso: calor extremo, apagones y 58.000 contagios de varicela

Para el millón y medio de desplazados en la Franja de Gaza este agosto el sol se ha convertido en un enemigo silencioso. Sin red eléctrica útil tras el colapso del 90% de la infraestructura, no hay ventiladores ni refrigeración que alivien jornadas con temperaturas que, según reportes locales, superan con frecuencia los 40°C. La costa de la Ciudad de Gaza es hoy un refugio improvisado: familias llegan al mar solo para intentar enfriar el cuerpo en medio del hacinamiento y la falta de agua potable.

Pero la crisis sanitaria ya no se mide solo en grados: el brote de varicela, alimentado por el confinamiento masivo, el saneamiento colapsado y la falta de vacunación sostenida, supera los 58.000 casos en lo que va de 2026. Las cloacas desbordadas y el acceso limitado a agua limpia han convertido campamentos y refugios en focos de contagio. Según informes del Ministerio de Salud de Gaza y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), la capacidad hospitalaria está desbordada y muchos centros operan solo con plantas eléctricas intermitentes.

«Los niños tienen fiebre y no podemos enfriarlos, no hay ni un ventilador que funcione. Dormimos abrazados al mar porque la casa parece un horno», dice una madre desplazada en la playa de la Ciudad de Gaza.

Datos clave

Indicador Situación
Personas desplazadas ~1.500.000 (refugios y campamentos)
Casos de varicela en 2026 58.000+ (reportados por salud pública local)
Infraestructura eléctrica Colapso estimado del 90%
Acceso a agua potable Severamente restringido; limpieza y saneamiento comprometidos

La varicela, altamente contagiosa, se propaga con facilidad en espacios cerrados y entre niños. En condiciones de malnutrición, deshidratación y ausencia de atención temprana, sus complicaciones aumentan: neumonía, infecciones secundarias y, en casos extremos, hospitalizaciones prolongadas. La vacunación contra varicela, clave para controlar brotes, se ha visto interrumpida por la crisis y por la falta de condiciones logísticas para campañas masivas.

Las causas del colapso son múltiples y combinadas: los ataques militares han destruido infraestructura crítica, las restricciones a la entrada de combustible y suministros han dejado planteles sin energía, y la respuesta humanitaria se encuentra limitada por la inseguridad en terreno. Organizaciones humanitarias alertan que cada día sin electricidad agrava la cadena: desde la conservación de vacunas hasta el funcionamiento de los hospitales y la potabilización del agua.

Qué se necesita ahora

  • Alto al fuego temporal y corredores humanitarios seguros para permitir el ingreso inmediato de medicamentos, vacunas y combustible.
  • Campañas de vacunación masiva contra la varicela y refuerzo de inmunizaciones infantiles, priorizando campamentos y centros de acogida.
  • Reparación urgente de redes de agua y saneamiento, desobstrucción de cloacas y suministro continuo de agua potable.
  • Rehabilitación de plantas eléctricas y entrega de generadores para centros de salud, y soluciones a corto plazo para refrigeración en refugios.
  • Monitoreo epidemiológico y apoyo internacional para reforzar laboratorios y personal sanitario local.

La situación exige respuestas rápidas y coordinadas. Las cifras y testimonios no son solo números: detrás de cada caso hay familias que enfrentan hambre, calor y enfermedad. Instituciones internacionales, donantes y actores en el terreno deben priorizar medidas que protejan la vida cotidiana de la población y permitan detener tanto el avance del brote de varicela como la escandalosa degradación de la infraestructura esencial.

Fuentes: Ministerio de Salud de Gaza, Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), reportes de ONG sanitarias locales y organizaciones humanitarias presentes en la Franja de Gaza.

Con información e imágenes de: France 24