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Salmonella deja a 135 médicos del Hospital General fuera de combate; 41 hospitalizados

Un brote de gastroenteritis asociada al consumo de alimentos afectó a 135 médicos del Hospital General de México, y 41 de ellos continúan hospitalizados, informó el propio hospital. La Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) confirmaron que se investiga la presencia de Salmonella como probable agente causal.

Según el Hospital General de México, los primeros casos se reportaron tras una comida compartida en instalaciones relacionadas con el centro. Los síntomas descritos por el personal son vómito, diarrea y fiebre, compatibles con intoxicación alimentaria. Las autoridades sanitarias iniciaron la trazabilidad de los alimentos y practicaron cultivos para precisar el origen y la cepa implicada.

El impacto no es solo médico, es institucional. Que más de un centenar de médicos resulten enfermos pone en evidencia fallas en los controles básicos: supervisión de proveedores, protocolos de manipulación y comunicación interna. Consultado sobre las consecuencias en la atención, el Hospital General reconoció la reprogramación de procedimientos no urgentes y el refuerzo con personal de otras unidades, pero evitó cuantificar demoras en consultas y cirugías programadas.

Para entender la magnitud: cuando quienes cuidan se enferman, la cadena de salud se resquebraja. Pacientes crónicos, guardias y servicios de urgencia sufren la mano directa de esta fractura. Personal médico que atiende emergencias ahora recibe cuidados; es una metáfora no menor sobre la fragilidad de los sistemas públicos de salud.

La Secretaría de Salud y COFEPRIS anunciaron medidas de control y la toma de muestras a alimentos, superficies y personal. Las autoridades también deben auditar la contratación de comedores y proveedores externos, y transparentar los hallazgos. La rendición de cuentas no es un lujo: es prevención para quienes dependen del sistema público.

Desde una perspectiva laboral y social, resulta urgente garantizar indemnizaciones, licencias médicas y apoyo psicológico a los afectados, así como protocolos claros para evitar sanciones laborales a quienes enferman por condiciones ajenas a su voluntad. Organizaciones sindicales y representantes de trabajadores del sector salud han exigido explicaciones y medidas de protección inmediata.

Expertos en salud pública señalan que la respuesta debe combinar investigación epidemiológica, control sanitario y comunicación clara a la población. La vacunación no aplica en este caso, pero sí el fortalecimiento de normas de inocuidad alimentaria, capacitación del personal de comedores y supervisión continua de proveedores.

En la práctica, pedir a las autoridades que actúen con rapidez es pedir lo mínimo: la investigación de COFEPRIS debe ser exhaustiva y pública; el Hospital General de México debe revisar sus contratos y condiciones de servicio; la Secretaría de Salud debe garantizar que no se repitan errores que ponen en riesgo a quienes sostienen la salud pública.

Mientras tanto, familias y colegas de los médicos afectados esperan resultados claros y medidas concretas para recuperar la normalidad y evitar nuevos episodios. Fuente: Hospital General de México, Secretaría de Salud y COFEPRIS.

Con información e imágenes de: Reforma