Banda MS cierra el año en Arena CDMX
Con un recinto lleno y mezcla de nostalgia y fiesta, la agrupación sinaloense despidió el año en la capital mostrando su poder de convocatoria y su capacidad para conectar con varias generaciones.
La Arena CDMX vivió una noche de botas, tejanas y pasión regional. En el primero de sus dos últimos conciertos del año, Banda MS de Sergio Lizárraga convirtió el recinto en un abrazo colectivo: pantallas que contaron su historia, confeti blanco, hielo seco y un público que no dejó de cantar ni un solo tema.
Minutos antes de las 9:30 pm, una cuenta regresiva dio paso a un video que repasó la trayectoria del grupo, recordando colaboraciones internacionales y cerrando con la frase «Aquí hay banderas, no fronteras». Sobre el escenario, el vocalista Oswaldo Silvas abrió la noche con su cercanía habitual: “¡Ey, ya estamos listos compañeros! ¿Cómo están? Somos de Mazatlán, Sinaloa”, y Alan Ramírez arrancó la velada con “Me gustas mucho”.
La programación combinó los himnos recientes y los clásicos que forjaron a la banda desde su formación en 2003. Temas como “La casita”, “Se va muriendo mi alma”, “Tengo claro” y “Tu perfume” pusieron a cantar al público; la sección retro —con “Increíble”, “Sin evidencias” y “Ayer la vi por la calle”— rememoró los inicios y provocó una reacción nostálgica que se extendió hasta la medianoche.
Hubo gestos de cercanía con la audiencia: cámaras del equipo y un dron recorrieron el recinto mostrando a los asistentes, y durante “Corrido de Mazatlán” y “Hermosa experiencia” aparecieron imágenes de fiesta y playa que subrayaron el lazo con su tierra. Cuando pidieron a los menores de 25 años que identificaran las canciones de la primera época, la respuesta fue un coro generacional que confirmó la vigencia del repertorio.
La velada también tuvo momentos íntimos. Antes de “Mi razón de ser”, Alan pidió ver las luces prendidas y dedicó el tema “con todo mi corazón”; en la sección de complacencias se reprodujeron llamadas de fans pidiendo canciones, como en la radio de antaño, y en medio de “El color de tus ojos” un hombre se arrodilló para pedir matrimonio, provocando lágrimas y gritos en todo el recinto.
La fiesta no perdió energía: clásicos como “Soy de Mazatlán”, el cover de “El sonidito”, “Cahuates pistaches” y “El Mechón” reactivaron el baile con pelotas gigantes y hasta un carrito de golf en el escenario. Los invitados tampoco faltaron: Gera Demara subió para cantar “Acto seguido” por primera vez con la banda en la capital, y Los Plebes del Rancho compartieron escenario en una mezcla de brindis y canciones que unió a ambas audiencias.
| Bloque | Temas destacados |
|---|---|
| Inicio | Me gustas mucho; La casita |
| Retro (2000s) | Increíble; Sin evidencias; Ayer la vi por la calle |
| Romántico | Mi razón de ser; El color de tus ojos |
| Fiesta | Soy de Mazatlán; El Mechón; El sonidito (cover) |
| Cierre | Mi mayor anhelo; No me pidas perdón; A lo mejor; Que maldición |
Más allá del entretenimiento, el espectáculo evidencia el papel de Banda MS como puente cultural: su repertorio une a quienes crecieron con la banda en los 2000 y a nuevas audiencias que se acercan al género gracias a fusiones y colaboraciones. No todas las decisiones artísticas fueron recibidas con la misma intensidad; la primera interpretación en la capital de “Acto seguido” tuvo una reacción mixta, lo que muestra que experimentar genera votos a favor y preguntas entre su público.
En lo colectivo, conciertos de esta magnitud también generan dinámicas económicas y sociales: movilizan trabajadores del sector cultural, producción y logística, y atraen a público que consume en la zona —lo cual es positivo para la ciudad—, pero también plantean retos de transporte, seguridad y convivencia que requieren coordinación entre organizadores y autoridades para minimizar molestias a vecinos y garantizar seguridad para todos.
La noche cerró con el habitual equilibrio entre emoción y celebración. La Banda MS demostró una vez más por qué se mantiene como una de las agrupaciones más rentables y queridas del regional mexicano: mantienen vivas sus raíces de Mazatlán, se permiten colaboraciones fuera del género y conservan un pie en lo tradicional y otro en lo contemporáneo.
Este fue el primero de los dos conciertos con que cerrarán el año en la capital, una cita que deja saldo positivo en lo artístico y social, y que confirma que, en la escena popular mexicana, la banda sigue cumpliendo su papel de unir generaciones y espacios a golpe de trompeta y tambora.
