Tamaulipas aumenta 23% su afluencia turística; Miramar congrega más de 1.4 millones de visitantes

La playa Miramar, en Ciudad Madero, fue el imán de la temporada: más de 1.4 millones de visitantes concentrados en un litoral que, según la Secretaría de Turismo de Tamaulipas, impulsó un crecimiento del 23% en la llegada de turistas y una derrama aproximada de 2,700 millones de pesos.

Es una buena noticia en números: ocupaciones hoteleras al alza, mayor movimiento en restaurantes y transporte, y una inyección de recursos que aliviana la economía local después de años de lentitud. “Vendí el doble respecto al año pasado”, dice María, vendedora ambulante en Miramar, quien cuenta que las ventas han mejorado pero también lo han hecho las exigencias: más basura, calles saturadas y servicios públicos que a veces no dan abasto.

Los beneficios son reales pero no son uniformes. La Secretaría de Turismo de Tamaulipas reporta la cifra global de derrama, pero no detalla cuánto se queda en la economía formal ni cuántos empleos permanentes se generaron frente a la temporalidad estacional. La precariedad laboral en el comercio informal y la cadena de valor turística —transporte, alimentos, servicios— sigue siendo un pendiente que las cifras macro no muestran.

Además, el exceso de visitantes pone en tensión la infraestructura: recolección de residuos, vigilancia sanitaria, mantenimiento de vialidades y protección del litoral. Vecinos y organizaciones civiles han alertado sobre la gestión de los residuos y la necesidad de políticas de manejo ambiental para evitar que la playa, que hoy atrae multitudes, pierda capacidad de sostener ese flujo mañana.

Gobierno estatal y municipios obtienen réditos políticos por la reactivación, y así lo reconocen funcionarios citados por la Secretaría de Turismo. Sin embargo, la respuesta pública no puede ser únicamente celebratoria: se necesitan planes concretos de inversión en drenaje, agua potable, seguridad y regulación del comercio informal, además de auditorías que muestren cuánto de la derrama llega a fondos municipales y a programas sociales.

La experiencia de Miramar funciona como espejo: si se gestiona bien, el turismo puede ser motor de empleo y cultura; si no, será como una marea que llega y se va dejando problemas que pagan los mismos vecinos que la reciben. Por ello organizaciones locales piden transparencia en los contratos de servicios, capacitación para trabajadores y campañas permanentes de protección ambiental.

La oportunidad es clara, pero exige visión de largo plazo. La Secretaría de Turismo de Tamaulipas tiene cifras para celebrar, pero los ciudadanos merecen saber los planes concretos para que esos 2,700 millones no se desvanezcan en estadísticas y sí se traduzcan en mejores salarios, servicios y un litoral que conserve su atractivo sin hipotecar recursos naturales. La pregunta, en voz de la comunidad, es simple: ¿a quién beneficia realmente este repunte y qué harán las autoridades para que beneficie a todos?

Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx