Industria automotriz: T-MEC a salvo, pero reglas asfixian producción y encarecen autos
Las armadoras dicen “sí” al tratado, pero alertan que las reglas de origen —las más duras entre acuerdos globales— funcionan como un corsé que encarece la fabricación en Norteamérica y podría terminar golpeando el bolsillo del consumidor.
En cartas dirigidas a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y a las que tuvo acceso MILENIO, Volkswagen, Nissan, General Motors y Toyota coincidieron en el respaldo al T-MEC, pero pidieron ajustes y cautela: las reglas de origen, diseñadas para proteger la región, están elevando costos operativos y obligan a cambios en las cadenas de suministro que no siempre son baratos ni inmediatos.
Qué dicen los fabricantes
- Volkswagen: reconoce inversiones superiores a 10 mil millones de dólares en EE. UU. desde 2018, pero advierte que las reglas han “elevado los costos para los consumidores regionales tanto de vehículos nuevos como usados” y han reducido levemente empleo, producción e inversión en EE. UU.
- Nissan: pide que la revisión del T-MEC no haga “daño a la industria”, pues una mayor rigidez puede afectar la competitividad de México, Estados Unidos y Canadá; reporta inversiones por 15.7 mil millones de dólares en EE. UU. desde 2020.
- General Motors: afirma que las reglas son “las más estrictas del mundo” y que ha destinado más de 60 mil millones de dólares en EE. UU. para adecuarse; señala, no obstante, que estas exigencias han respaldado inversión local.
- Toyota: valora la certidumbre del tratado y reporta inversiones por 25 mil millones de dólares en EE. UU. entre 2018 y 2025; pide periodos de transición y fases graduales antes de aplicar cambios adicionales.
Las cifras sobre la mesa
| Armadora | Inversión reportada en EE. UU. (periodo) | Observación clave |
|---|---|---|
| Volkswagen | más de 10 mil millones USD (desde 2018) | Reglas elevan costos y afectan ventas de autos nuevos y usados |
| Nissan | 15.7 mil millones USD (desde 2020) | Advertencia contra endurecer requisitos para no perder competitividad |
| General Motors | más de 60 mil millones USD | Usa contenidos de propulsión de origen estadounidense para cumplir reglas |
| Toyota | 25 mil millones USD (2018-2025) | Pide periodos de transición y fases graduales |
La voz sindical y el otro lado de la moneda
La United Automobile Workers (UAW) emplazó al acuerdo por no haber corregido el desequilibrio comercial. Según la organización, el déficit de EE. UU. con México creció casi 75% hasta alcanzar 172 mil millones de dólares, y el déficit en autos subió 34% entre 2018 y 2023. Para el sindicato las reglas actuales no obligan lo suficiente a producir con salarios dignos ni a reducir la dependencia de plantas fuera de la región.
En palabras del sindicato, “hay que aprovechar las reglas de origen para exigir que los bienes se fabriquen con trabajadores que ganen un salario justo y con equipo producido en Norteamérica”, una propuesta que apunta a transformar la norma comercial en herramienta de política laboral.
Impacto directo para la gente
- Precios: fabricantes alertan que los mayores costos de producción tienden a trasladarse al precio final, tanto en autos nuevos como usados.
- Empleo: algunos cambios en el abastecimiento pudieron reducir empleos o desplazar inversión entre plantas de la región.
- Oferta: exigencias más rígidas dificultan la producción de modelos de entrada o de menor costo, lo que puede reducir la variedad asequible en el mercado.
¿Qué pide la industria y qué viene?
Las automotrices no piden tirar el T-MEC; solicitan pragmatismo: flexibilidades, periodos de transición y que cualquier endurecimiento vaya acompañado de tiempos razonables para ajustes. También llaman a considerar el efecto competitivo frente a otros mercados con reglas menos estrictas.
El gobierno de Estados Unidos, ante el inicio de las revisiones formales del acuerdo, deberá sopesar estas posturas al preparar su informe al Congreso sobre el capítulo automotriz del T-MEC. La decisión no es solo técnica; es política y tendrá impacto directo en precios, empleo y el mapa industrial de Norteamérica.
Conclusión
La escena es clara: las armadoras defienden el T-MEC como base de certidumbre e inversión, pero advierten que las reglas de origen, en su forma más rígida, actúan como un freno que encarece la producción. Es un llamado de alerta que mezcla inversión millonaria con preocupación por el bolsillo del consumidor y el futuro del empleo manufacturero. El reto para los gobiernos será equilibrar protección regional, salarios dignos y competitividad global sin asfixiar a la industria ni dejar que el costo lo cargue la ciudadanía.
Fuentes: cartas de Volkswagen, Nissan, General Motors y Toyota a la USTR reportadas por MILENIO; pronunciamiento de UAW sobre desequilibrio comercial automotriz.
