Montiel exige expulsión de Rocha e Inzunza tras sacudida interna en Sinaloa
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, puso ayer sobre la mesa una medida drástica: pidió la expulsión de Rocha e Inzunza del partido, según un comunicado de Morena y declaraciones entregadas a la prensa. Montiel aseguró que «no se protegerá a nadie», aunque matizó que el proceso debe respetar cauces legales y pruebas, y que por ello actuará con cautela.
La advertencia llega en medio de una crisis interna en Sinaloa que, de confirmarse sanciones, podría profundizar la fractura entre la dirigencia nacional y las estructuras locales. Rocha, en calidad de gobernador de Sinaloa, y el dirigente señalado como Inzunza son, en palabras del partido, parte de un conflicto que ha erosionado la cohesión y la imagen de Morena en la entidad.
La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena será la instancia encargada de revisar las acusaciones y decidir si procede la sanción. Montiel sostuvo que el partido debe aplicar sus propios instrumentos de disciplina para recuperar credibilidad ante la sociedad, y reclamó transparencia en el proceso, informó Morena.
El caso tiene implicaciones concretas para la ciudadanía: cuando un partido se fragmenta por disputas internas la gobernabilidad y la atención a políticas públicas se resienten. En Sinaloa ya se sienten tensiones en programas sociales y en la coordinación entre gobierno estatal y cuadros locales; una expulsión reforzaría la señal de que Morena desea limpiar prácticas, pero también podría dejar vacíos administrativos y electorales si no se acompaña de medidas de reconstrucción organizativa.
Desde una perspectiva crítica, la exigencia de Montiel es un golpe necesario contra privilegios y complicidades, pero no basta con expulsar figuras. La respuesta institucional debe combinar sanciones con investigación transparente, garantías de debido proceso y un plan para reconstituir la presencia del partido en municipios donde la disputa dejó debilitadas las estructuras. Esa es la conclusión que apunta la propia dirigencia de Morena.
Periodismo y sociedad deberán seguir de cerca los pasos de la Comisión de Honestidad y Justicia, la documentación que sustente las acusaciones y el calendario para resolverlas. La decisión no solo marcará el futuro inmediato de Rocha e Inzunza dentro del partido; también definirá hasta qué punto Morena está dispuesto a asumir costos políticos en nombre de la gobernabilidad y la rendición de cuentas, según el comunicado del partido.
