Crean agencia de trenes que promete conectar a México, ¿pero a qué costo?
Ciudad de México. El gobierno federal puso en marcha la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI), un nuevo organismo descentralizado adscrito a la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) que aspira a diseñar, construir y operar gran parte del transporte ferroviario de pasajeros en el país. La creación fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de enero, y desde ya despierta esperanzas, dudas y un largo debate ciudadano.
Qué es y qué podrá hacer
Según el decreto publicado en el DOF, la ATTRAPI fue creada para “fortalecer las capacidades y robustecer la planeación y el desarrollo del sector ferroviario en México”. Es decir: tendrá facultades para planear, construir, regular, explotar y prestar el servicio público de transporte ferroviario. El documento detalla además que:
- Llevará a cabo los procedimientos para la contratación de obras públicas como vías, patios, talleres, cocheras, paraderos, estaciones y terminales de carácter federal, según el DOF.
- Podrá construir obras públicas de infraestructura urbana y hacer intervenciones en espacio público a petición y en colaboración con estados y municipios, además de supervisar esos procesos.
- Buscará integrar el transporte ferroviario con otros modos: promoverá la multimodalidad, la conectividad, la accesibilidad y la seguridad de los sistemas de transporte público de pasajeros.
Rutas iniciales: la primera hilera de vías
El gobierno indica que ATTRAPI dará continuidad al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum de construir hasta 3,000 kilómetros de nuevas vías para trenes de pasajeros. Las rutas en primera fase son:
| Ruta | Distancia aproximada (km) |
|---|---|
| AIFA – Pachuca | 57 |
| Ciudad de México – Querétaro | 226 |
| Querétaro – Irapuato | 108 |
| Saltillo – Monterrey – Nuevo Laredo | 396 |
Lo bueno: por qué puede cambiar la vida de millones
- Menos tiempo en el traslado: trenes rápidos y rutas directas pueden reducir horas de viaje entre regiones, beneficiando a trabajadores, estudiantes y turismo.
- Conectividad regional: unir aeropuertos, centros urbanos y fronteras puede dinamizar economías locales y cadenas productivas.
- Empleo y obra pública: construcción y operación implican generación de empleos directos e indirectos durante años.
- Transporte más integrado: la apuesta por multimodalidad puede facilitar transbordos entre metro, autobús y tren, mejorando la accesibilidad para personas mayores y con discapacidad.
Lo malo: riesgos y preguntas que no se deben ignorar
- Costo y financiamiento: proyectos ferroviarios son costosos y suelen sufrir sobrecostos. ¿De dónde saldrá el dinero y qué mecanismos de transparencia habrá?
- Impacto social y ambiental: construcción de vías puede provocar expropiaciones, afectaciones a comunidades y ecosistemas. Se necesitan estudios ambientales y consultas claras.
- Capacidad institucional: una agencia nueva debe demostrar experiencia para contratar, supervisar y operar sin repetir errores de corrupción o mala planeación.
- Coordinación federal-estatal-municipal: la ATTRAPI podrá intervenir a petición de gobiernos locales, pero la historia muestra que la coordinación es a menudo el talón de Aquiles.
- Relación con concesionarios ferroviarios: debe aclararse cómo convivirá la nueva agencia con operadores privados y la infraestructura de carga ya existente.
Qué vigilar en los próximos meses
Si la ATTRAPI quiere pasar de promesa a realidad deberá transparentar varios puntos clave:
- Planes maestros y estudios de factibilidad y de impacto ambiental publicados y accesibles.
- Calendarios realistas y partidas presupuestales claras, incluyendo fuentes de financiamiento.
- Reglas claras de contratación y mecanismos de auditoría ciudadana para evitar opacidad y sobrecostos.
- Mecanismos de consulta con las comunidades afectadas y protocolos de mitigación social.
- Indicadores públicos de desempeño: tiempos de viaje, tarifas, niveles de servicio y accesibilidad.
Conclusión
La creación de la ATTRAPI abre la posibilidad de que México cuente con una red de trenes de pasajeros moderna y conectada, una especie de nuevo sistema arterial para mover personas y actividad económica. Pero la historia reciente muestra que las intenciones no bastan: sin transparencia, consultas y control ciudadano, los grandes proyectos pueden quedar en promesas o convertirse en fuente de conflictos y gastos innecesarios. El desafío es grande y ahora corresponderá a la sociedad vigilar que ese tren avance en la vía correcta.
Fuente principal: Diario Oficial de la Federación, decreto de creación de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI), publicado 13 de enero; Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).
