Acapulco apuesta por conectividad e IA para reinventar su turismo
Acapulco busca convertir la conectividad y la inteligencia artificial en motor de recuperación turística hacia 2027, según explica el Ayuntamiento de Acapulco y lo recoge la Secretaría de Turismo. Lo que se anuncia como modernización tiene efectos concretos: más herramientas para atraer visitantes, pero también riesgos para trabajadores y barrios que no se benefician por igual.
En los últimos meses, el gobierno municipal y el estado de Guerrero han impulsado proyectos para ampliar la cobertura de internet en zonas turísticas, instalar puntos de Wi‑Fi en paseos y malecones, y desplegar aplicaciones con recomendaciones personalizadas mediante algoritmos. La Secretaría de Turismo (SECTUR) reporta recuperación del flujo de visitantes en la región tras la pandemia, y desde el gobierno local se apuesta a la tecnología para convertir esa recuperación en crecimiento sostenido.
La apuesta se parece a poner carriles rápidos digitales sobre una carretera antigua: facilita el tránsito de turistas conectados y acelera reservas y compras, pero no repara necesariamente los baches que sufren quienes trabajan en tierra. Comerciantes consultados en la zona de Icacos y la zona Dorada coinciden en que la señal de internet mejorada y las plataformas de reserva les han traído clientes nuevos, sobre todo jóvenes nacionales. Sin embargo, muchos vendedores ambulantes y trabajadores informales siguen sin acceso regular a capacitación digital, según testimonios recogidos por este periódico.
Entre los componentes concretos que promueve el Ayuntamiento están paneles informativos inteligentes, un sistema de alertas y cámaras con análisis de flujo para mejorar seguridad, y convenios con empresas de telecomunicaciones para ampliar fibra y 5G en puntos estratégicos. Fuentes oficiales del gobierno del estado sostienen que la inversión permitirá diversificar el mercado turístico y atraer a visitantes de mayor poder adquisitivo antes de 2027.
Los datos públicos de INEGI muestran que la recuperación del turismo ha sido irregular entre destinos y estratos socioeconómicos. Ese patrón se repite en Acapulco: las zonas con mejor infraestructura digital registran mejoras en ocupación hotelera, mientras que colonias periféricas mantienen problemas de empleo y servicios básicos. La tecnología, entonces, corre el riesgo de profundizar brechas si no va acompañada de políticas sociales.
Además de los beneficios económicos, aparecen preguntas sobre privacidad y transparencia. Activistas locales y expertos en derechos digitales advierten que el uso de cámaras con análisis y de bases de datos de turistas exige normas claras sobre conservación de datos, acceso ciudadano y rendición de cuentas. El Ayuntamiento reconoce la necesidad de marcos regulatorios, pero hasta ahora las propuestas formales son limitadas.
En lo práctico, hoteleros pequeños y guías turísticos piden capacitación técnica y apoyo para integrarse a las nuevas plataformas. «Si la tecnología se queda en la pantalla del gobierno o en acuerdos con grandes cadenas, los pequeños se quedan fuera», señala un comerciante de la costera, en condición de anonimato por temor a represalias comerciales. Esa queja es consistente con informes de organizaciones civiles que han evaluado programas similares en otros destinos turísticos.
Acapulco enfrenta, por tanto, un doble desafío: usar la conectividad e inteligencia artificial para mejorar la experiencia del visitante y, al mismo tiempo, garantizar que los beneficios lleguen a la mayoría y no a una franja privilegiada. Para 2027 el reloj avanza; hará falta más que fibra óptica: inversión en educación digital, reglas claras sobre datos y esquemas de participación ciudadana que vigilen el uso de la tecnología, recomienda la Secretaría de Turismo y lo confirman especialistas consultados. La transformación está en marcha, pero su saldo social aún está por calibrarse.
