Alcalde arma juerga en cabildo y niega que música y alcohol salieran del erario

Rogelio González admitió que se organizó un convivio en las instalaciones del Cabildo a petición de un pariente, pero negó categóricamente que la música y el alcohol fueran pagados con recursos públicos. Lo que para algunos fue una reunión privada, para otros fue un uso impropio de espacios institucionales que exige respuestas y pruebas.

Según la versión oficial, el alcalde reconoció el evento y explicó que la contratación de la banda y la compra de bebidas corrieron por cuenta de particulares. Testigos consultados en el recinto municipal describen un ambiente festivo que duró varias horas y que, a juicio de empleados y vecinos, contrastó con la solemnidad que exige un espacio público destinado a la gestión ciudadana.

La controversia plantea preguntas concretas que el Ayuntamiento debe responder con documentos, no con palabras. Entre los puntos que exigen aclaración están:

  • Quién contrató y pagó la música y el servicio de bebidas.
  • Si se autorizó el uso del Cabildo para un evento privado y qué procedimiento se siguió.
  • Si se emplearon uniformes, vehículos o personal municipal durante la organización o limpieza.
  • Si existe comprobante de que no se usaron fondos públicos, como facturas, transferencias o órdenes de compra.

En ausencia de comprobantes públicos, la narrativa del alcalde queda a medias: una declaración que niega el uso del erario frente a imágenes y testimonios que muestran una celebración en espacios oficiales. La transparencia exige que el Ayuntamiento publique facturas, contratos y el acta de autorización, si existe, para disipar dudas y evitar la sospecha de trato preferencial.

La repercusión es política y social. Para ciudadanos que ven el Cabildo como casa de todos, la escena se siente como una metáfora de prioridades invertidas: fiesta donde debe primar la administración. Para la oposición, este episodio es una oportunidad para reclamar controles más estrictos y sanciones cuando se usen bienes públicos con fines privados.

Conclusión: el alcalde admitió la juerga y negó el gasto público. Ahora corresponde a la administración municipal demostrar, con documentos claros y verificables, que las palabras coinciden con los hechos. Si no hay pruebas, la sospecha será el eco que quede en los pasillos del Cabildo.

Hecho Declaración oficial Situación actual
Convivio en el Cabildo Reconocido por el alcalde Confirmado por testigos
Música y alcohol Negó uso de recursos públicos No se han presentado comprobantes
Con información e imágenes de: Heraldodemexico.com.mx