Colombia al borde: grietas que podrían incendiar la campaña presidencial

Por Una Semana en el Mundo

La campaña presidencial se reconfiguró esta semana en un clima más polarizado que nunca. Mientras en el escenario internacional el diálogo entre Putin y Zelenski abre una ventana inesperada y la guerra que estalló en Oriente Medio se traslada con fuerza a Líbano, en Colombia las tensiones internas se multiplican: violencia rural, economía estrechada, migración masiva y una fragmentación política que actúa como chispa sobre pólvora. ¿Quién se beneficia de esta confrontación y qué puede explotar primero? Aquí un mapa claro y directo para entenderlo y decidir.

Qué divide al país

  • Economía y costo de la vida. La inflación, los precios de alimentos y la sensación de pérdida del poder adquisitivo alimentan rabia social. Para muchas familias la prioridad es la billetera, no la ideología.
  • Seguridad y violencia. Ataques de grupos armados, retrocesos en algunas regiones rurales y amenazas a líderes sociales mantienen el miedo y la desconfianza. Organizaciones como Indepaz registran repuntes en homicidios de dirigentes locales.
  • Migración y competencia por empleo. Más de dos millones de venezolanos en Colombia (según ACNUR/ONU) han tensionado mercados laborales y servicios públicos, escenario fácil para discursos que polarizan.
  • Medios y redes sociales. Mensajes simplificados y contenidos virales agrandan la brecha: la desinformación convierte problemas complejos en eslóganes de campaña.
  • Reformas y expectativas incumplidas. Propuestas de reforma económica, social y de seguridad chocan con la percepción de que las instituciones no resuelven lo urgente.

Quién gana con la polarización

La polarización rara vez es neutral. Beneficiados directos e indirectos incluyen:

  • Actores políticos extremos. Movimientos que viven de la indignación obtienen visibilidad cuando la discusión pública se reduce a siempre/no siempre.
  • Intereses económicos concentrados. Grupos que buscan frenar regulación o cambios estructurales usan la polarización para bloquear reformas.
  • Redes de desinformación. Actores digitales y empresas de comunicación que monetizan la indignación se alimentan del conflicto constante.
  • Organizaciones criminales. En contextos de deslegitimación estatal y pérdida de control territorial, actores ilegales explotan vacíos para expandir economías ilícitas.

Pero no es un juego de suma cero: la polarización también puede movilizar a ciudadanos, ONGs y académicos a exigir transparencia y propuestas concretas. La clave es si la ciudadanía transforma la ira en participación organizada o la deja en furia de red social.

El mapa de riesgo: qué puede explotar

Factor Riesgo inmediato Consecuencia ciudadana
Protestas sociales por costos Escalada en bloqueos y enfrentamientos Interrupción de transporte, desabastecimiento local
Violencia en zonas rurales Reconfiguración territorial por grupos armados Desplazamiento y temor en comunidades
Campaña polarizada Discurso de odio y judicialización política Desconfianza en instituciones y menor diálogo
Choque internacional (energía, armas) Aumento de precios y presión fiscal Menos recursos para salud y educación

Por qué importa lo que pasa fuera

El aparente «deshielo» entre Kiev y Moscú y la intensificación del conflicto en Líbano no son asuntos lejanos. Primero, ajustan precios internacionales del petróleo y los granos, que pegan directo en la cocina y el bolsillo de los colombianos. Segundo, reconfiguran redes de influencia que alimentan narrativas políticas y apoyos internacionales a distintos proyectos en América Latina. Y tercero, la guerra regional que muchos llaman la «guerra de Irán» puede abrir frentes de financiamiento y retórica que impacten a grupos y simpatías políticas locales.

Fuentes de prensa internacional y análisis de relaciones internacionales han señalado en los últimos meses que cambios en el tablero geopolítico generan olas de incertidumbre que terminan recalibrando campañas electorales y discursos públicos.

Qué puede hacer la sociedad y quién tiene la llave

  • Ciudadanos: Informarse en fuentes confiables, exigir cuentas locales y regionales, participar en mesas comunitarias para convertir indignación en propuestas.
  • Medios y plataformas: Verificar antes de amplificar, dar espacio a voces locales y soluciones prácticas en lugar de solo conflicto.
  • Instituciones públicas: Priorizar seguridad integral, transparencia en recursos públicos y programas de mitigación económica para los más afectados.
  • Actores internacionales: Evitar instrumentalizar polarizaciones internas; ofrecer cooperación técnica para fortalecer elecciones y protección de líderes sociales.

Conclusión

Colombia está en una coyuntura donde las fracturas sociales pueden convertirse en incendios si no se actúa con rapidez. La polarización beneficia a quienes se alimentan del enfrentamiento, pero también abre oportunidades para que la sociedad exija soluciones concretas. Si la política convierte la campaña en una guerra simbólica sin propuestas, el riesgo real será el deterioro de la vida cotidiana: menos empleo, menos seguridad y menos confianza institucional. El desafío es grande, pero la palanca para evitar la explosión sigue estando en manos de los ciudadanos, los medios y las instituciones que decidan priorizar diálogo y resultados sobre la guerra de titulares.

Fuentes consultadas: DANE, Indepaz, ACNUR, cobertura de prensa internacional sobre el conflicto en Ucrania y Medio Oriente, y seguimiento local de medios nacionales.

Con información e imágenes de: France 24