Universidades a la deriva: gremios exigen al máximo tribunal que diga dónde están los fondos

Jornada educativa frente a la sede de la Justicia reclama ejecución de la ley vigente que garantizaría sueldos, funcionamiento y becas

Frente a la sede de la Corte Suprema, docentes y trabajadores no docentes de la Universidad de Buenos Aires instrumentaron una jornada educativa para volver a poner en el centro de la agenda pública una pregunta que resuena en las facultades: ¿dónde están los fondos? La protesta, organizada por gremios como CONADU y FATUN junto a agrupaciones porteñas, busca presionar al máximo tribunal para que se expida sobre un recurso de amparo que el Gobierno rechazó y que, según los reclamantes, sirve de excusa para no ejecutar la Ley de Financiamiento Universitario, ya promulgada y en vigencia.

La movilización combinó clases públicas, testimonios de trabajadores y aulas abiertas frente al palacio de Justicia. Los dirigentes advirtieron que la falta de transferencia de recursos compromete salarios, programas de investigación y el acceso de estudiantes a becas esenciales. «No es una lucha abstracta: afecta la comida, el colectivo y la continuidad de las clases», sintetizaron representantes gremiales en el acto.

Los tres ejes que la ley consagra y que hoy no se están cumpliendo, según los gremios y comunicados de la UBA, son:

  • Actualización salarial: reparación de la pérdida del poder adquisitivo del personal docente y no docente.
  • Garantía presupuestaria para funcionamiento: fondos para infraestructura, funcionamiento cotidiano y líneas de investigación.
  • Becas estudiantiles: recursos destinados a sostener la permanencia de los sectores más vulnerables en las universidades.

Los organizadores explicaron que el conflicto jurídico entre el Ejecutivo y la Corte se traduce en una parálisis administrativa: la Casa Rosada sostiene que el rechazo al amparo le permite posponer o modular la ejecución de partidas, mientras que las universidades y los gremios entienden que una ley vigente obliga a su cumplimiento inmediato. Ante esa disyuntiva, las facultades han comenzado a sentir efectos concretos: retrasos en compras esenciales, congelamiento de concursos y planes de becas con cupos sin cubrir.

Impacto en la vida cotidiana

La falta de cumplimiento del financiamiento golpea en lo tangible. Entre los problemas más citados por trabajadores y estudiantes se encuentran:

  • Salarios con pérdida frente a la inflación, que obligan a más horas de trabajo o segundas ocupaciones.
  • Proyectos de investigación con fondos insuficientes, lo que frena publicaciones y convenios internacionales.
  • Becas recortadas o demoradas, que obligan a estudiantes a abandonar carreras o reducir carga horaria.

Desde la UBA destacaron que la jornada tuvo también un objetivo pedagógico: explicar a la comunidad por qué una decisión judicial o administrativa puede traducirse rápidamente en aulas con menos guardias, laboratorios cerrados y menos contención para estudiantes en riesgo de abandono. «No es una disputa entre tecnicismos legales; es la diferencia entre una universidad que funciona y otra que sobrevive a los empujones del día a día», dijeron fuentes de las facultades.

Qué piden los gremios y qué puede decidir la Corte

Los sindicatos reclamaron una sentencia clara que obligue al Ejecutivo a transferir los fondos correspondientes. Exigen plazos, partidas explícitas y mecanismos de seguimiento para evitar nuevas dilaciones. La resolución de la Corte puede marcar un precedente: un fallo favorable podría forzar la ejecución íntegra de la ley; una negativa, en cambio, dejaría a las universidades en un limbo presupuestario con efectos a mediano y largo plazo.

Posibles salidas y riesgos

  • Resolución judicial que ordene la ejecución inmediata: permite planificar y reactivar programas. Requiere voluntad política del Ejecutivo para cumplir.
  • Acuerdo político entre el Ministerio de Educación y las casas de estudio: alternativa más rápida, pero condicionada a negociaciones y ajustes.
  • Persistencia del bloqueo presupuestario: riesgo de mayor deterioro de la docencia, fuga de investigadores y aumento de la desigualdad educativa.

A la espera de una sentencia que despeje el panorama, la comunidad universitaria redobla la presión con jornadas, clases públicas y petitorios. Para los trabajadores y estudiantes la cuestión es simple y urgente: sin fondos no hay universidad pública que sostenga igualdad de oportunidades. La Corte y el Gobierno tienen ahora en sus manos la herramienta para transformar esa urgencia en hechos concretos.

Pilar Qué prevé Riesgo si no se cumple
Actualización salarial Reajuste para recuperar poder adquisitivo del personal Desgaste del plantel, menor calidad docente
Garantía de funcionamiento Fondos para infraestructura, laboratorios y administración Cierres parciales, retraso en servicios y proyectos
Becas estudiantiles Recursos para sostener la permanencia de estudiantes vulnerables Mayor deserción y desigualdad en el acceso

Fuentes: comunicados de gremios docentes y no docentes, Universidad de Buenos Aires y seguimientos públicos de la jornada educativa frente a la sede de la Corte Suprema.

Con información e imágenes de: France 24