Terror en teotihuacán: veintena de rehenes en la cima de la pirámide de la luna mientras el agresor grita «a la muerte no se le mira a los ojos»

Una turista muerta, 13 heridos y la imagen de cientos de visitantes convertida en pánico. La pregunta ahora es qué falló y cómo evitar que vuelva a pasar.

La escena ocurrió este lunes en la zona arqueológica de Teotihuacán, cuando Julio César Jasso Ramírez subió hasta la cúspide de la pirámide de la Luna y abrió fuego. Testigos describen casi cuatro minutos de terror: amenazas directas, un niño de seis años en llanto y una mujer intentando, con respiraciones entrecortadas, calmar a su compañero. «Vosotros que habéis venido de la puta Europa no vais a regresar, si os movéis, os sacrifico», gritó el agresor antes de disparar. Luego se suicidó con la misma arma.

Lo que se sabe hasta ahora

  • Víctimas: una turista canadiense fallecida en el lugar; 13 personas heridas de distintas nacionalidades, entre ellas un adolescente y un niño de seis años.
  • Autor: identificado como Julio César Jasso Ramírez; murió por un disparo autoinfligido tras la agresión.
  • Lugar y hora: cima de la pirámide de la Luna, en la zona arqueológica de Teotihuacán; los hechos ocurrieron durante horario de visita pública.
  • Pruebas: testimonios de visitantes y grabaciones corroboradas por varios testigos documentan los minutos de pánico.

La crónica del pánico

Quienes alcanzaron a bajar narran estampidas, empujones y niños desbordados por el llanto. Algunos guías intentaron mantener la calma; otros, según testigos, se paralizaron. En el audio que circuló entre asistentes se escucha la respiración agitada de una mujer y el grito de un turista que no pudo hacer nada. La escena quedó marcada en la memoria de cientos de personas que subieron a una pirámide con la esperanza de ver historia y acabaron viviendo una pesadilla.

Responsabilidad y fallas

El incidente vuelve a poner sobre la mesa la seguridad en sitios turísticos y patrimonio cultural. La pirámide de la Luna es un espacio de acceso público con zonas angostas y pocas salidas rápidas. Preguntas urgentes para autoridades competentes son ineludibles:

  • ¿Por qué no hubo control de acceso más estricto en la cima, donde la presencia de un hombre armado representó un riesgo extremo?
  • ¿Qué protocolos de emergencia aplicó la dirección de la zona arqueológica y cómo coordinó su actuación con la Guardia Nacional, la policía estatal y los servicios médicos?
  • ¿Qué medidas inmediatas se implementarán para proteger a visitantes extranjeros y nacionales, y para dar atención psicológica y económica a las víctimas?

Impacto en el turismo y la percepción pública

El ataque golpea directamente al principal motor económico de la región: el turismo. Familias que planifican viajes a Teotihuacán ahora enfrentarán temor y dudas sobre la seguridad en espacios abiertos y patrimoniales. Las autoridades locales y federales tendrán que responder no solo con cifras y comunicados, sino con acciones visibles que restablezcan la confianza: mayor presencia policial, controles de acceso, personal de primeros auxilios capacitado y protocolos de evacuación claros.

Qué reclaman las víctimas y la sociedad

  • Investigación transparente y rápida por parte de las fiscalías correspondientes.
  • Revisión y fortalecimiento de medidas de seguridad en zonas arqueológicas gestionadas por INAH y autoridades estatales.
  • Atención médica y psicológica para los heridos y acompañamiento a familiares de la víctima fallecida.
  • Compromiso público de rendición de cuentas: quién faltó, por qué y qué se hará para evitar repeticiones.

Recomendaciones urgentes

  • Instalar puntos de control y detectores portátiles en accesos principales durante temporada alta.
  • Capacitar a guías y personal de sitio en manejo de crisis y primeros auxilios psicológicos.
  • Diseñar rutas de evacuación y señalización clara en todas las cumbres y miradores.
  • Coordinar protocolos entre INAH, Secretaría de Cultura, Guardia Nacional y gobiernos estatales para respuesta inmediata.

Este episodio no puede quedar en la estadística fría de un boletín oficial. Es una alerta sobre vulnerabilidades que afectan la vida cotidiana: la seguridad de quienes trabajan en el patrimonio, la de quienes lo visitan y la capacidad institucional para proteger ambos. Mientras las investigaciones avanzan, la sociedad exige respuestas y medidas claras. Que el recuerdo de quienes sufrieron no se pierda entre comunicados burocráticos; que se convierta en motor de cambios reales.

Fuentes: testimonios de visitantes presentes en la zona arqueológica, reportes de primeros auxilios y declaraciones oficiales preliminares de autoridades locales y federales. Este medio continuará actualizando la nota conforme se confirmen más datos.

Con información e imágenes de: elpais.com