Tirador de Teotihuacán planeó el ataque días antes, dejó notas sobre una “inspiración de más allá” y se suicidó tras matar a una turista

El fiscal del Estado de México confirma que el agresor actuó solo; llevaba un revólver .38, libros sobre Columbine y se hospedó en la zona un día antes para afinar su macabro plan.

El rostro de Teotihuacán quedó marcado por una tragedia que, según las autoridades, fue estudiada y ejecutada con frialdad. El fiscal general del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, confirmó en rueda de prensa que el tirador que abrió fuego desde la Pirámide de la Luna se suicidó con su propia arma después de detonarla contra turistas. El agresor fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años.

Los hechos dejaron una turista canadiense muerta y 13 personas heridas, entre ellas un adolescente y un niño de seis años, antes de que Jasso se quitara la vida. Cervantes detalló que el atacante actuó en solitario, se alojó en un hotel de la zona la noche anterior y visitó las ruinas en varias ocasiones para planear el ataque.

La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el agresor padecía “problemas psicológicos”. El fiscal agregó que en el lugar se hallaron “pedazos de papel” en los que el atacante relata haber tenido una “inspiración de más allá de la tierra” para cometer el crimen. En su mochila encontraron cartuchos, y también textos que él mismo escribió sobre el atentado de Columbine del 20 de abril de 1999; por ello las autoridades lo califican como un copycat, un imitador que se inspira en masacres previas.

Qué se sabe hasta ahora

  • Nombre y edad: Julio César Jasso Ramírez, 27 años, según confirmó la Fiscalía.
  • Arma: revólver calibre .38 con el que abrió fuego y luego se suicidó.
  • Planeación: se hospedó en un hotel la noche anterior y visitó la zona varias veces.
  • Evidencia: notas con referencias a una “inspiración de más allá”, cartuchos y textos relacionados con la masacre de Columbine.
  • Víctimas: una turista canadiense fallecida y 13 lesionados, entre ellos un menor de 6 años.

Contexto y señales de alarma

Los detalles conocidos señalan el patrón inquietante de imitadores de atentados: personas que estudian tragedias anteriores, glorifican la violencia y planifican ataques buscando reproducir el espectáculo. Que Jasso llevara consigo materiales sobre Columbine y apuntara a un sitio turístico de alto impacto no es casualidad: el objetivo fue causar terror y visibilidad instantánea.

Además del horror humano, el episodio plantea fallas y preguntas sobre prevención: ¿cómo llegó a un sitio arqueológico con un arma hasta la cima de la pirámide? ¿Hubo señales previas detectables por familiares, vecinos o servicios de salud mental? Las autoridades deben responder pronto y con transparencia.

Qué piden expertos y familiares

  • Mayor vigilancia y control en sitios turísticos de alto flujo.
  • Protocolos claros para detectar y atender conductas violentas o señales de radicalización en entornos digitales y comunitarios.
  • Refuerzo en los servicios de salud mental y en la comunicación entre instituciones para prevenir actos extremos.

Caso bajo investigación

La Fiscalía del Estado de México continúa con las pesquisas. Hasta ahora la versión oficial sostiene que Jasso actuó solo y que su motivación mezcla problemas psicológicos, influencia de masacres previas y una aparente fijación ideológica reflejada en sus notas y escritos. Autoridades federales y locales deben profundizar en redes, compras del arma y posibles omisiones institucionales que permitieron que un hombre armado llegara al corazón de uno de los sitios más visitados del país.

Un llamado a la acción

Detrás del asombro y la protesta debe venir la respuesta: reforzar la seguridad en espacios patrimoniales, atender la salud mental sin estigmas, y vigilar la circulación de material que idolatra la violencia. Es indispensable que las instituciones rindan cuentas y que la sociedad participe en la construcción de mecanismos que eviten que un imitador más encuentre escenario y público.

Las autoridades han ofrecido seguimiento a las víctimas y prometen dar a conocer avances en la investigación. Mientras tanto, Teotihuacán —símbolo de la historia y la belleza patrimonial— queda con la sombra de una tragedia que exige respuestas rápidas y efectivas.

Con información e imágenes de: elpais.com