AmCham apuesta a aranceles cero: «Al final de la revisión del TMEC podremos estar libres de aranceles»
El presidente de AmCham México y de CPKC en el país, Óscar del Cueto, confía en que la revisión del tratado que arranca el 1 de julio abra la puerta a una integración más profunda y a la reducción de barreras arancelarias.
Ciudad de México. En medio del debate sobre el futuro comercial de Norteamérica, Óscar del Cueto, presidente de la American Chamber of Commerce (AmCham) en México y líder en México de la firma ferroviaria Canadian Pacific Kansas City (CPKC), lanzó una apuesta ambiciosa: que la revisión del TMEC termine por dejar a las tres economías lo más cerca posible de un comercio sin aranceles.
La revisión formal del tratado arranca el 1 de julio. Aunque los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá pondrán sobre la mesa los textos y calendarios, las negociaciones bilaterales ya están en marcha y el sector privado —explica Del Cueto— será pieza clave para empujar soluciones técnicas y pragmáticas. En juego está una relación comercial colosal, por más de 834,000 millones de dólares al año, según estadísticas oficiales, que afecta todo, desde el precio del gas para cocinar hasta la viabilidad de fábricas y empleos locales.
Por qué importa para la gente
- Precios: menos aranceles podrían abaratar bienes importados —electrodomésticos, piezas automotrices, materiales— que entran en la canasta de consumo familiar.
- Empleo: la integración sin barreras puede atraer inversión y sostener cadenas de valor, pero también presionar a sectores locales menos competitivos.
- Transporte y logística: empresas como CPKC tienen un interés directo en que fluyan carga y ferrocarriles, lo que puede traducirse en menor costo y mayor rapidez para importaciones y exportaciones.
Lo que se discute detrás del telón
Fuentes empresariales y negociadores señalan que el debate no es solo aranceles. Están sobre la mesa reglas de origen, compras públicas, regulaciones sanitarias y fitosanitarias, mecanismos de solución de controversias, y capítulos laborales y ambientales que han cobrado importancia desde la entrada en vigor del TMEC. La eliminación o reducción de aranceles depende de acuerdos técnicos sobre cómo se prueba que un producto realmente se originó en la región y de concesiones sectoriales que algunos países o industrias no están dispuestos a ceder fácil.
Escenarios posibles
| Escenario | Qué implicaría | Ganadores y perdedores |
| Reducción progresiva de aranceles | Acuerdos sectoriales por etapas y mayor coordinación regulatoria | Ganadores: exportadores, cadenas de suministro. Perdedores: industrias protegidas que enfrentan competencia. |
| Mantenimiento del status quo | Pequeñas reformas técnicas, sin cambios sustanciales en aranceles | Ganadores: industrias con protección. Perdedores: consumidores que pagan precios más altos. |
| Retroceso o acuerdos parciales | Negociaciones bloqueadas en temas sensibles como autos o agricultura | Ganadores: sectores que mantienen barreras. Perdedores: inversión y empleo en sectores integrados. |
Qué dicen los actores
Del Cueto ha subrayado la confianza del empresariado en una salida favorable: según él, la clave es la preparación técnica y la presión coordinada del sector privado para demostrar los beneficios tangibles del comercio abierto. Desde organizaciones laborales y ambientalistas advierten que la eliminación de aranceles debe ir acompañada de salvaguardas para derechos laborales, estándares ambientales y apoyo a familias y comunidades que podrían verse afectadas por ajustes.
Riesgos y límites de la promesa
- Lograr aranceles cero requiere consenso entre tres gobiernos con prioridades distintas; no es automático.
- Reglas de origen más estrictas pueden elevar costos de cumplimiento, anulando parte del beneficio arancelario.
- Sin políticas públicas para reconversión y apoyo a trabajadores, la eliminación de barreras puede exacerbar desigualdades regionales.
Qué pueden hacer ciudadanos y empresas
- Exigir transparencia en las negociaciones: calendarios, textos y evaluaciones de impacto.
- Participación de cámaras, sindicatos y sociedad civil para equilibrar beneficios y costos sociales.
- Planes de transición para sectores vulnerables: capacitación, crédito y políticas activas de empleo.
La cuenta final
La frase de Del Cueto —»creemos que al final de la revisión del TMEC podremos estar libres de aranceles»— funciona como un desafío y una invitación. Es optimista y movilizadora para el sector privado, pero también abre un reloj político: si la meta se persigue sin equilibrios sociales y ambientales, el resultado podría ser polémico. Si se busca con diálogo amplio y medidas de acompañamiento, la promesa podría traducirse en ventajas reales para consumidores y empresas. La revisión arrancará el 1 de julio y, en los próximos meses, veremos si la apuesta se convierte en política pública o queda en declaración de intenciones.
Fuentes: declaraciones públicas de AmCham México y de Óscar del Cueto; comunicados de CPKC en México; estadísticas oficiales de comercio bilateral.
