Doja cat, ¿la primera ‘therian’ de la fama? Sus maullidos en la Met Gala incendian redes y reabren el debate

La cantante volvió a ser centro de atención tras la viralización de un fragmento de su entrevista con Vogue en la alfombra roja de 2023, donde respondió con maullidos mientras lucía un elaborado traje felino.

Un clip breve, un prostético facial y varios maullidos: esa mezcla reavivó en los últimos días la conversación sobre el fenómeno therian, una subcultura online en la que algunas personas se identifican mental o espiritualmente como animales no humanos. Usuarios de redes sociales recuperaron la entrevista de Doja Cat en la Met Gala 2023 —cuando la artista se presentó caracterizada como un gato blanco en lo que dijo fue un tributo al universo creativo de Karl Lagerfeld y su célebre mascota Choupette— y, a partir de ahí, surgieron acusaciones, memes y teorías que la sitúan dentro del movimiento.

Qué pasó en la Met Gala

  • Doja Cat llegó con un atuendo integral que incluía un gorro con orejas, un vestido ceñido de silueta sirena y un prostético sobre la zona de la boca que imitaba un hocico felino. El resultado fue una personificación total del animal.
  • Durante la entrevista con Vogue, en lugar de respuestas convencionales, la artista emitió maullidos y mantuvo el personaje, gesto que algunos interpretaron como performance y otros como indicio de identificación therian.
  • Antes del evento, la propia Doja declaró a Vogue: «No creo que deba de tomarme a mí misma demasiado en serio, trato de divertirme con la moda…», enmarcando su elección como parte de una estética lúdica y deliberada.

¿Qué es ser therian y por qué se confunde todo?

El movimiento therian no es homogéneo ni muy visible en medios tradicionales: mayormente convive en foros y redes. Es distinto, aunque a veces se solape, con la comunidad furry y con la performance artística. En términos simples:

Therian Furry Performance/Moda
Identificación interna o espiritual como un animal no humano. Actividad íntima y personal. Afición por personajes antropomórficos; suele expresarse con disfraces y arte. Más lúdico y social. Elección estética para un evento, homenaje o provocación: no implica identificación personal.

La reactivación del clip de Doja expone un problema clásico: la dificultad para distinguir entre una performance pública y una identidad personal. Las redes tienden a buscar etiquetas rápidas —y el viralismo favorece la simplificación—, lo que puede llevar a malinterpretaciones perjudiciales.

Reacciones en la red

  • Hay usuarios que celebran la ocurrencia y la originalidad del gesto, enmarcándolo en la tradición de la moda que toma inspiración animal.
  • Otros sostienen, con tono categórico, que «sin duda ella fue la primera Therian, aunque lo nieguen», frase que se volvió recurrente en comentarios y TikToks.
  • También surgieron debates sobre la apropiación simbólica y sobre si etiquetar a una figura pública por una elección estética contribuye al estigma hacia movimientos poco comprendidos.

Contexto y matices

Es verosímil interpretar la aparición como un homenaje conceptual: fuentes y declaraciones vinculadas al evento señalaron que el look buscaba recordar a Lagerfeld y a su famosa gata, Choupette. Además, la propia Doja ha repetido en entrevistas que busca divertirse con la moda y no tomarse demasiado en serio. Aun así, el extracto sin contexto alimentó lecturas alternativas.

Es importante subrayar: no existe hasta ahora información verificada ni declaración pública de la artista que confirme que sea parte del movimiento therian. Atribuirle una identidad de ese tipo solo por una actuación pública equivale a reducir la complejidad de la persona y del fenómeno social.

Por qué importa

  • Etiquetar personas públicas sin pruebas contribuye al sensacionalismo y puede estigmatizar comunidades poco conocidas.
  • La acción de Doja plantea, en sentido positivo, preguntas sobre libertad creativa, homenaje y el papel de la moda como lenguaje social.
  • En términos ciudadanos, la discusión invita a pensar cómo las redes transforman actos performativos en supuestas pruebas de identidad y a exigir un mínimo de rigor antes de afirmar pertenencias personales ajenas.

Conclusión

El clip de la Met Gala volvió a poner sobre la mesa la delgada línea entre espectáculo y realidad. Doja Cat, con su traje, prótesis y maullidos, alimentó la imaginación colectiva; las redes convirtieron esa imaginación en etiqueta. Hasta que la propia artista diga lo contrario, toda afirmación sobre su supuesta condición therian es especulación viral. Lo sensacional no debe borrar el rigor: reconocer la creatividad no es lo mismo que asignar identidades.

Si algo queda claro: la moda volvió a hacer lo que mejor sabe—provocar—y las redes volvieron a convertir la provocación en debate público.

Con información e imágenes de: Milenio.com