No basta una media naranja: estudio del Kinsey sugiere que nos enamoramos al menos dos veces

El amor apasionado no es único ni eterno para la mayoría: podría volver a tocar a la puerta más de una vez.

¿Creías que la vida solo te reservaba una única historia de amor como en las películas? Un reciente estudio del Instituto Kinsey sacude esa idea romántica: la mayoría de las personas experimenta el amor apasionado más de una vez, y para muchos esa cifra ronda las dos veces en la vida. La investigación encuestó a más de 10,000 personas solteras y encontró que cerca de un tercio dijo haberse enamorado dos veces; un porcentaje menor reportó cuatro o más episodios de enamoramiento.

Datos y voces clave

  • Instituto Kinsey: Primera investigación que se propone cuantificar cuántas veces las personas sienten el amor apasionado a lo largo de la vida.
  • Dra. Amanda Gesselman (autora principal): «La gente habla de enamorarse todo el tiempo, pero este es el primer estudio que realmente pregunta cuántas veces sucede eso a lo largo de la vida. Para la mayoría de las personas, el amor apasionado resulta ser algo que sucede solo unas pocas veces a lo largo de la vida».
  • Patrón general: El hallazgo sugiere que el amor apasionado es común, pero ocurre con poca frecuencia a nivel individual: muchas personas lo viven al menos una vez y la mayoría lo experimenta solo unas pocas veces.

Por qué no es algo constante

Los investigadores describen al enamoramiento como un fenómeno episódico y a veces esquivo. Las razones que explican por qué no nos enamoramos continuamente son variadas y se entrelazan:

  • Psicológicas: estilos de apego, experiencias previas y mecanismos de evitación emocional hacen que algunas personas bloqueen o no busquen relaciones intensas.
  • Sociodemográficas: factores como educación, edad, condiciones laborales y expectativas de pareja influyen en la probabilidad de iniciar una relación romántica.
  • Bienestar actual: según el estudio de la Universidad de Zúrich, citado por el coautor Michael Krämer, características psicológicas y el estado de bienestar ayudan a predecir quién entrará en una relación y quién permanecerá soltero.

Lo que dicen otros expertos y la cultura

Desde Hollywood hasta las canciones populares, la «media naranja» ha sido la metáfora favorita. Pero los datos sugieren que el amor apasionado no siempre es único ni definitivo: puede reaparecer, cambiar de forma o llegar en etapas distintas de la vida. Esa visión rompe el mito romántico y abre espacio a relatos más realistas y menos culpabilizadores para quienes pasan temporadas sin pareja.

Resultados en cifras

Muestra Más de 10,000 personas solteras
Enamoramientos reportados Casi 1 de cada 3 dijo haberse enamorado dos veces; un porcentaje menor reportó cuatro o más
Conclusión principal El amor apasionado es común, pero, para la mayoría, ocurre pocas veces a lo largo de la vida

Impacto social y recomendaciones

Estos hallazgos no son solo curiosidades románticas: tienen implicaciones concretas para políticas públicas y servicios sociales. Si el enamoramiento llega en episodios, entonces hay que:

  • Promover acceso a salud mental que atienda miedo al compromiso y heridas afectivas.
  • Fomentar espacios comunitarios y culturales donde se favorezca la sociabilidad fuera de las aplicaciones.
  • Incluir educación afectiva en escuelas y programas comunitarios para mejorar habilidades relacionales.
  • Analizar cómo condiciones laborales y de vivienda afectan la posibilidad real de iniciar o mantener relaciones.

Para la vida cotidiana

No es una mala señal si no has tenido mil enamoramientos. Según los investigadores, lo común es que el amor apasionado ocurra pocas veces. En lugar de idealizar una única «media naranja», conviene cultivar bienestar personal, redes sociales sólidas y una mentalidad abierta. El amor puede volver a aparecer cuando menos lo esperas, y a veces puede presentarse en formas distintas pero igualmente valiosas.

Fuentes citadas: Instituto Kinsey (estudio sobre enamoramiento); Dra. Amanda Gesselman; Universidad de Zúrich y el coautor Michael Krämer.

Con información e imágenes de: Milenio.com