Azcapotzalco, la alcaldía que eclipsa a sus vecinas con mínimos de delitos
Con apenas 243 carpetas de investigación por delitos de alto impacto al cierre de diciembre de 2025, la demarcación presume cifras que contrastan con el entorno urbano; autoridades hablan de coordinación y estrategia, pero expertos y vecinos piden no confiarse.
Azcapotzalco cerró 2025 con un número de carpetas de investigación por delitos de alto impacto notablemente bajo si se compara con alcaldías colindantes, según el corte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) correspondiente a diciembre de 2025. Los registros oficiales señalan 243 carpetas abiertas en ese mes, mientras que alcaldías como Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero y Miguel Hidalgo reportaron 764, 598 y 256 respectivamente.
En términos anuales, el descenso es aún más marcado: la demarcación ha registrado una disminución sostenida desde 2015 y pasó de 5,891 carpetas de investigación a 3,421 en 2025, según los datos oficiales. Esa trayectoria coloca a Azcapotzalco como la alcaldía con mejores indicadores de la zona norte-poniente, un resultado que las autoridades locales atribuyen a la coordinación interinstitucional y a una estrategia territorial y de inteligencia encabezada por la administración de la alcaldesa Nancy Núñez.
Comparativa regional (corte diciembre 2025)
| Alcaldía | Carpetas (delitos de alto impacto) |
|---|---|
| Azcapotzalco | 243 |
| Cuauhtémoc | 764 |
| Gustavo A. Madero | 598 |
| Miguel Hidalgo | 256 |
Los números hablan, pero el cuadro no es monocromático. Ser la alcaldía «más segura de la región» no elimina retos ni explica por sí solo el fenómeno. Hay factores estructurales y metodológicos que deben considerarse antes de cantar victoria:
- Registro y denuncia: Las cifras están basadas en carpetas de investigación iniciadas. Si los delitos no se denuncian, no aparecen en los conteos. El reto es incentivar la denuncia ciudadana mediante confianza en las instituciones.
- Tipo de delitos: Los “delitos de alto impacto” agrupan delitos distintos; una baja en unos no descarta repuntes en otros (por ejemplo delitos patrimoniales vs violencia interpersonal).
- Factores demográficos y urbanos: Densidad poblacional, mezcla de usos de suelo y presencia de comercio influyen en la incidencia. Un análisis per cápita y por colonia es necesario para entender desigualdades internas.
- Política de seguridad: Las autoridades locales atribuyen el descenso a una fuerte estrategia territorial e inteligencia policial y a la coordinación con mandos federales y estatales. Eso parece haber contenido la violencia, pero expertos piden auditorías y datos abiertos para comprobar efectos reales.
En las calles, la sensación es mixta. Vecinos de mercados y zonas habitacionales reconocen que han sentido más patrullajes y mayor presencia de vigilancia en puntos conflictivos; sin embargo, hay quienes denuncian problemas persistentes: alumbrado irregular, robos a casa habitación en colonias específicas y percepciones de inseguridad nocturna que no se reflejan plenamente en las estadísticas.
Analistas consultados señalan que la reducción sostenida desde 2015 puede deberse tanto a políticas públicas como a cambios en patrones de denuncia y clasificación delictiva. «Una buena noticia en los números no basta; hay que traducirla en prevención, atención a víctimas y políticas sociales que ataquen causas de raíz», explica un especialista en seguridad pública (fuente: análisis independiente de datos policiales).
Retos pendientes
- Fortalecer la confianza ciudadana para elevar la denuncia y garantizar que las carpetas reflejen la realidad delictiva.
- Incrementar la transparencia: publicar datos desagregados por colonia, tipo de delito y seguimiento de averiguaciones.
- Atender factores sociales: programas de prevención, educación y empleo que reduzcan la reincidencia y la violencia.
- Evaluar de forma externa las estrategias de inteligencia y territorial, para medir eficacia y respeto a derechos.
La caída de 5,891 a 3,421 carpetas en una década es un dato contundente; la cifra de 243 carpetas en el cierre de diciembre de 2025 refuerza la narrativa de una alcaldía que ha logrado contener delitos de alto impacto. Pero la seguridad es un termómetro vivo: sube y baja, y exige políticas constantes, rendición de cuentas y participación ciudadana.
Conclusión
Azcapotzalco aparece hoy como un faro en una zona que vive contrastes: cifras oficiales a la baja y una gestión que presume coordinación y resultados. La pregunta que queda es si esa baja es sostenible y homogénea en todo el territorio. Para confirmarlo hacen falta más datos, más transparencia y una ciudadanía activa que exija no solo números, sino justicia, prevención y protección real en cada calle y colonia.
Fuentes: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (corte diciembre 2025); datos reportados por fiscalías locales; declaraciones institucionales de la alcaldía de Azcapotzalco.
