Se termina la noche eterna: 17 años de oscuridad vencidos en las américas
Una interminable franja de sombras en el fraccionamiento Las Américas dejó de existir este fin de semana. La alcaldesa Azucena Cisneros accionó el interruptor que devolvió la luz al camellón de la avenida Ignacio López Rayón: 1.2 kilómetros iluminados, 105 postes de nueve metros y 192 luminarias que ponen fin a 17 años de abandono y miedo ciudadano, según autoridades municipales.
La oscuridad se prolongó desde que, poco después de que se urbanizó el fraccionamiento, fue robado el cableado subterráneo que alimentaba las luminarias. Desde entonces, ninguna administración había reparado el daño, y la vialidad se convirtió en un sitio que vecinos describen como “pasillo de inseguridad”.
“No puedo creerlo, 17 años sin luz, no puede ser”, dijo la alcaldesa Cisneros, quien destacó que la recuperación del alumbrado permite también recuperar espacios públicos y convivencia. Con la nueva iluminación, el área deportiva junto a la alberca municipal vuelve a ser un punto de encuentro nocturno y, con ello, una herramienta de prevención social.
Testimonios del cambio
- “Uno puede ya caminar con mucha tranquilidad, con mucha seguridad porque está todo alumbrado”, relató Sandra Estrada, vecina de la calle Río Bravo. Antes, los habitáculos frenaban sus salidas nocturnas por maleza y miedo a la oscuridad.
- La directora del Instituto de Cultura Física y Deporte de Ecatepec, Vianey Duarte Pineda, dijo que el programa Cambia de cancha busca alejar a niñas, niños y jóvenes de adicciones y delincuencia mediante talleres y actividades deportivas.
- Roberto Ríovalle, coordinador de Recuperación de Espacios Públicos, señaló que el municipio planea rescatar 500 espacios públicos, de los cuales cerca de 25 corresponden a Las Américas.
Lo que se hizo
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Longitud del sendero | 1.2 kilómetros lineales |
| Postes instalados | 105 postes de 9 metros |
| Luminarias | 192 unidades |
| Tiempo en oscuridad | 17 años por robo de cable subterráneo |
Balance: avances y pendientes
La puesta en marcha del Sendero Seguro representa un triunfo tangible: más luz, actividad nocturna y uso de espacios deportivos. Es una intervención que afecta de forma directa la vida cotidiana: madres que ahora permiten que los niños jueguen por la tarde-noche; comerciantes que ven movimiento; mayores que recuperan rutas de caminata.
Pero la escena tiene aristas que piden respuesta urgente. Diecisiete años de abandono no son solo una falla técnica: son una omisión institucional prolongada. Que el cable subterráneo fuera robado y que durante casi dos décadas nadie lo repusiera pone en evidencia fallas en mantenimiento, prevención y fiscalización.
Riesgos y recomendaciones
- Mantener el alumbrado requiere presupuesto y vigilancia: sin ello, el riesgo de nuevos robos o fallas vuelve. La autoridad debe asegurar contratos de mantenimiento y tecnologías antirobo en el tendido.
- La recuperación física debe ir de la mano con la social: talleres del programa Cambia de cancha son un paso, pero necesitan continuidad, medición de impacto y recursos para sostenerse.
- Participación vecinal: comités de vigilancia y reportes ciudadanos pueden ayudar a proteger lo recuperado y a exigir responsabilidades cuando hay negligencia institucional.
Lo que sigue
La luz inaugurada en López Rayón no es un final sino un inicio: el municipio anuncia la recuperación de cientos de espacios públicos y en Las Américas ya se ven señales de vida nocturna y deportivo-cultural. Sin embargo, la memoria ciudadana no olvida 17 años de abandono; por eso, la exigencia pública deberá ser mantener la iluminación, proteger las instalaciones y transformar el rescate físico en mejora sostenida de la seguridad y la convivencia.
Si la luz se apaga de nuevo, la pregunta será inevitable: ¿quién asumirá la responsabilidad? Por ahora, los vecinos celebran y salen a la calle. La llamada es clara: que la pólvora del evento inaugural no apague la obra., que la vigilancia, el mantenimiento y la participación conviertan este logro en patrimonio vecinal duradero.
