Congreso de Morelos arde en críticas por presupuesto millonario y productividad baja
Cuernavaca. El Congreso de Morelos llega al inicio del año bajo fuego ciudadano: promete gastar cerca de 700 millones de pesos mientras, según denuncias y estadísticas, su producción legislativa se mantiene en los últimos lugares. La combinación provoca molestia y preguntas sencillas: ¿para qué sirve tanto dinero si las prioridades de la gente siguen pendientes?
De acuerdo con el vocero del Frente Cívico por Morelos, la legislatura estatal ejercerá este año un presupuesto cercano a los 700 millones, lo que la coloca entre los diez congresos locales más costosos del país. Por su parte, datos del INEGI ubican a la entidad entre las que muestran una menor productividad legislativa.
| Concepto | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Presupuesto anual estimado | ~700 millones de pesos | Vocero del Frente Cívico por Morelos |
| Posición en costo | Entre los 10 congresos locales más costosos | Frente Cívico por Morelos |
| Productividad legislativa | Entre los últimos lugares | INEGI |
Vecinos, activistas y organizaciones han coincidido en que la agenda del Congreso se percibe desconectada de problemas urgentes: inseguridad, servicios de salud, empleo local y acceso al agua. “Parece una oficina de protocolo, no una cámara que resuelva la vida diaria de la gente”, dice una vecina de Cuernavaca consultada en una plaza pública.
Las críticas apuntan a varios frentes:
- Prioridades desplazadas: iniciativas de baja repercusión social frente a la ausencia de propuestas para seguridad y salud.
- Opacidad presupuestal: reclamos por mayor detalle sobre cómo se repartirán los casi 700 millones.
- Baja productividad: pocas leyes y pocas sesiones con resultados visibles, según indicadores del INEGI.
La tensión se siente en la calle: para muchos ciudadanos, el Congreso es una caja fuerte que no se traduce en soluciones. Esa brecha alimenta el desencanto y reduce la confianza en las instituciones públicas.
¿Qué reclaman los ciudadanos y qué se puede hacer?
- Auditoría pública y detallada del destino del presupuesto, con informes trimestrales accesibles.
- Reorientación de la agenda legislativa hacia temas de alto impacto social: seguridad, salud, empleo y servicios básicos.
- Mecanismos de transparencia y participación ciudadana: consultas públicas, comparecencias y seguimiento a compromisos.
El desafío es claro: si el Congreso gasta mucho pero legisla poco, el costo lo pagan las familias que esperan respuestas concretas. Las cifras señalan el problema; ahora falta que las instituciones actúen y expliquen. La sociedad exige no solo cuentas, sino resultados.
Fuentes: Vocero del Frente Cívico por Morelos; datos de productividad reportados por el INEGI.
