Onu al borde del colapso financiero: sede en Nueva York y cumbre mundial en riesgo
La organización advierte que se quedará sin liquidez en julio si los Estados miembros, sobre todo Estados Unidos, no cubren miles de millones de dólares en cuotas; en juego están desde la apertura de la Asamblea General hasta la coordinación de la ayuda humanitaria.
La Organización de Naciones Unidas lanzó una alerta roja: afronta un “colapso financiero inminente” y podría quedarse sin dinero en julio si no fluyen con urgencia los pagos de las cuotas anuales de los Estados miembros. En una carta dirigida a los 196 embajadores, el secretario general António Guterres advirtió que la crisis actual es distinta y más peligrosa que episodios previos, y pidió reformas urgentes para evitar el derrumbe de la maquinaria multilateral, según una copia del texto consultada por The New York Times.
El problema tiene dos patas: por un lado, la falta de liquidez provocada por cuotas impagadas o pagadas con retraso; por otro, una norma financiera vigente desde 1945 que obliga a devolver a los Estados el dinero no gastado, incluso cuando la falta de pago es la causa de que no se haya podido ejecutar el presupuesto. Ese círculo vicioso deja a la ONU sin colchón y sin margen de maniobra.
Qué está en riesgo
- Cierre temporal de la sede en Nueva York a partir de agosto si las arcas se vacían.
- Cancelación de la reunión anual de la Asamblea General de septiembre, donde se reúnen líderes mundiales.
- Cierre de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que orienta respuestas a conflictos y catástrofes.
- Recortes en misiones de mantenimiento de la paz, mediaciones y operaciones en zonas de conflicto; impacto directo en personal sobre el terreno y proveedores.
El portavoz de la ONU, Farhan Haq, resumió la gravedad con una frase simple: “Cuando se trata de pagar, es ahora o nunca”. Haq advirtió que la organización ya no cuenta con reservas de efectivo suficientes para operar con normalidad. Richard Gowan, experto en la ONU del Grupo Internacional de Crisis, señala que la moral del personal está baja tras despidos y recortes, y que, en el peor escenario, se plantearía pedir al personal que siga trabajando sin sueldo temporalmente, una solución insostenible para operaciones en zonas de guerra.
Las cifras que explican la emergencia
| Concepto | Monto aproximado (millones US$) |
|---|---|
| Cuotas anuales adeudadas por Estados Unidos (2025 y 2026) | 2,200 |
| Deuda de EE. UU. por misiones activas de paz | 1,900 |
| Deuda de EE. UU. por misiones cerradas | 528 |
| Deuda de EE. UU. por tribunales (CIJ, CPI, etc.) | 43.6 |
| Venezuela (cuotas 2025) | 38 |
| México (cuotas 2025, pago atrasado esperado) | 20 |
Estados Unidos concentra la mayor parte del problema: representa alrededor del 95% del monto que hoy aparece como adeudado a la ONU, según funcionarios del organismo. La administración estadounidense señaló que transferiría unos 160 millones de dólares destinados a operaciones activas de paz, pero rehusó cubrir los costos de los tribunales internacionales, lo que deja huecos adicionales en el presupuesto.
Qué funciona y qué no
- Agencias como Unicef, ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos gestionan presupuestos basados en donaciones específicas y seguirían operando.
- La coordinación central de la ayuda, liderada por OCHA, es la que correría riesgo de cierre, lo que complicaría la respuesta conjunta ante emergencias.
- El mantenimiento de la paz y las mediaciones diplomáticas dependen de financiación que, si se reduce, compromete seguridad y vidas en teatros de conflicto.
Responsabilidades y alternativas
Guterres pidió a los Estados miembros dos cosas: que paguen lo que deben y que acepten una revisión de las normas financieras que hoy exponen a la ONU a un riesgo estructural. Entre las medidas que se discuten están la creación de un fondo de contingencia permanente, flexibilizar la regla de devolución de fondos no gastados, y mecanismos más estrictos para sancionar morosidad, además de diversificar fuentes de financiación más allá de las cuotas estatales obligatorias.
Analistas señalan que presionar a los grandes donantes para pagos inmediatos suele funcionar en el corto plazo, pero no resuelve el problema de fondo: una dependencia financiera concentrada y reglas contables de hace casi 80 años que no reflejan la realidad actual.
Qué puede hacer la gente común
- Exigir transparencia a sus gobiernos sobre aportes internacionales y prioridades de gasto.
- Apoyar y fiscalizar propuestas que busquen modernizar la financiación multilateral.
- Participar en debates públicos y votar por representantes que apoyen cooperación internacional eficaz y responsable.
La ONU es, en palabras de Guterres, una infraestructura global para responder a crisis, mediar conflictos y coordinar acciones en salud, desarrollo y derechos humanos. Si el corazón financiero se detiene, las consecuencias no serán solo diplomáticas: se traducirán en plazas de hospital sin coordinación, misiones de paz con menos recursos y cientos de trabajadores y familias afectadas. La pregunta hoy es simple y brutal: ¿pagarán los Estados antes de que las luces de la sede se apaguen?
Fuentes: carta del secretario general António Guterres a los embajadores, declaraciones del portavoz Farhan Haq, informe de funcionarios de la ONU y cobertura de The New York Times.
