¿recuerdas una imagen o una experiencia? carlos génova exige que te lleves lo segundo

La exposición Composiciones apuesta por que el público salga tocado, no solo convencido.

Monterrey 327 dejará de ser una dirección más en la ciudad del 4 al 19 de febrero. Ese edificio alberga Galería Galería y en sus salas se presenta Composiciones, una muestra curada por Charles Moore que reúne a Gilberto Aceves Navarro, Roberto Turnbull, Gabriel Macotela, Carlos Génova, Nicolás Guzmán y Sergio Alcocer. No es una expo para pasar de largo: la premisa aquí es que las piezas funcionen como experiencias, no como ilustraciones.

“Las composiciones no se sentían opcionales o estilísticas, sino inevitables”, dice Moore, quien explica que las obras seleccionadas “no ilustran ideas, identidades o narrativas, pero se sienten internamente resueltas”. Esa mirada —más visual que teórica al principio, según el curador— fue la brújula del montaje.

qué datos
Exhibición Composiciones
Fechas 4 al 19 de febrero
Lugar Galería Galería, Monterrey 327
Curaduría Charles Moore
Artistas Gilberto Aceves Navarro, Roberto Turnbull, Gabriel Macotela, Carlos Génova, Nicolás Guzmán, Sergio Alcocer

En el centro de la conversación está Carlos Génova, cuyo trabajo cruza la abstracción y la figuración sin declarar vencedora a ninguna. “Para mí son dos formas de organizar la percepción. Trabajo siempre cuando la imagen se mantiene como un cuerpo”, afirma el artista. Génova se ha formado en ingeniería industrial, pero deja claro que esa disciplina no funciona en sus piezas como una receta fría: “Mi formación no opera en las obras como un sistema de soluciones o una gráfica reconocible, sino como una manera de pensar el espacio y el tiempo”.

Las dos piezas que resaltan en su relato, Fibonacci Movement y Time Warp, toman de la geometría y la ciencia herramientas de construcción. Sin embargo, Génova advierte que su interés no es enseñar matemáticas: “Uso esas bases para comenzar a construir mi percepción del movimiento y el tiempo de manera meramente compositiva, manteniendo ciertas leyes y rompiendo otras”. Más que llegar a fórmulas, busca la belleza del proceso.

Ese gesto hacia el proceso conecta con la postura curatorial de Moore: no se trata de imponer una lectura única. “La idea llegó primero desde la mirada; la filosofía vino después como una herramienta para nombrar algo que ya había sido percibido”, explica Moore. La curaduría privilegia prácticas que se sostienen desde dentro, desde su propia lógica compositiva, y que resisten decirle al espectador qué pensar.

Génova pide algo sencillo y radical al público: atención lenta y corporal. “No es necesario que el espectador descifre la obra, sino que permanezca en ella el tiempo suficiente para que la pieza funcione como una experiencia y no como un mensaje”, dice. Y remata con la frase que da unidad al montaje: “Me interesa que el espectador se lleve la sensación de haber estado dentro de algo y no frente a algo; que conserve la memoria de una experiencia y no de una imagen”.

¿Qué implica esto para el visitante? Primero, salir del pase turístico de galerías: no es una muestra pensada para selfies inmediatos ni para lecturas rápidas. Moore y Génova buscan una recepción corporal, casi performativa, donde el tiempo de contemplación activa la obra. Segundo, un reto para la escena: la exposición plantea que la calidad compositiva puede ser un fundamento tan potente como la narrativa o la identidad artística.

No todo es idilio. La apuesta por la contemplación puede resultar excluyente para audiencias que buscan un ancla narrativa o contexto histórico más explícito. También plantea preguntas sobre accesibilidad y mediación: ¿cómo hace la galería para invitar a quienes no están habituados a ese ritmo a permanecer y comprender? Charles Moore ha dicho que la muestra no exige alineamiento ideológico, pero dependerá de la mediación institucional que ese principio se cumpla en la práctica.

Composiciones no pretende resolver la tensión entre comercio y conceptualismo, pero dialoga con debates recientes en la escena —como los planteados por curadoras en ferias como Zona Maco Sur— sobre que lo comercial no es necesariamente enemigo de lo conceptual. Aquí se exhibe una propuesta que reclama tiempo y cuidado, y que desafía al espectador a cambiar su memoria visual por una vivencia corporal. Si eso suena a riesgo, es precisamente la apuesta.

  • Entrada: consulta directamente en Galería Galería (Monterrey 327) para horarios y condiciones.
  • Recomendación: llevar tiempo y disposición para una mirada sostenida; la experiencia se forma en minutos, no en segundos.

La invitación es clara: deja de coleccionar imágenes y comienza a acumular experiencias.

Con información e imágenes de: Milenio.com