¡Histórico! grupo de mexicanas cruza el Atlántico a remo en 45 días y deja huella benéfica

Oceanida, el equipo formado por las mexicanas Eugenia Méndez, Lucila Muriel, Ana Lucía Valencia y Andrea Gutiérrez, tocó tierra en Antigua y Barbuda tras una travesía épica que arrancó en las Islas Canarias. Según la propia tripulación, La Chalupa completó el cruce de punta a punta del Atlántico —unos 4 mil 800 kilómetros— en 45 días, 1 hora y 35 minutos, sin motor ni asistencia propulsora. Este logro las convierte, según su comunicado, en la primera embarcación integrada por mujeres latinoamericanas en atravesar el Atlántico a remo.

El cruce

La travesía, anunciada y documentada por el equipo en sus redes sociales, no fue un paseo: las cuatro mujeres enfrentaron mareas, vientos cambiantes y el desgaste físico y mental que implica una rutina extrema de turnos para remar y descansar. Al arribar, Ana Valencia resumió la mezcla de cansancio y emoción: “Es increíble, no puedo ni imaginar que acabamos de cruzar el océano, somos un gran equipo y pasamos un gran momento juntas”.

El equipo y cifras clave

Elemento Detalle
Nombre del equipo Oceanida
Tripulación Eugenia Méndez, Lucila Muriel, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez
Embarcación La Chalupa (remo, sin propulsión mecánica)
Ruta Islas Canarias → Antigua y Barbuda
Distancia aproximada 4,800 km
Duración 45 días, 1 hora, 35 minutos

Más que un récord: causas y mensaje

Oceanida no sólo buscó un hito deportivo. La expedición funcionó como campaña de recaudación para Fondo Guadalupe Musalem, Sirenas de Natividad y Big Plastic Pledge. Además, el proyecto puso el foco en la contaminación plástica y la salud de los ecosistemas marinos, y en un sentido social más amplio: visibilizar el derecho de las mujeres a vivir sin violencia y a romper restricciones sociales.

  • Beneficio social: fondos destinados a organizaciones que trabajan en protección, empoderamiento y limpieza del océano.
  • Mensaje para el deporte: ejemplo directo para niñas y niños que sueñan con superar límites y buscar el deporte como herramienta de cambio.
  • Impacto ambiental: la travesía pretende generar conciencia sobre la crisis de plásticos y la necesidad de políticas públicas más firmes para proteger costas y mares.

Retos y preguntas que quedan

La hazaña aporta orgullo y visibilidad, pero también plantea dudas sobre apoyos institucionales y seguridad en expediciones de alto riesgo. ¿Qué protocolos de emergencia y de salud se implementaron? ¿Qué seguimiento habrá con las organizaciones beneficiadas para que los recursos lleguen y se traduzcan en acciones concretas? Los logros individuales deben ir acompañados de redes de protección y políticas públicas que fomenten el deporte seguro y el cuidado del medio ambiente.

Qué sigue

Oceanida anunció que su meta es inspirar a más mexicanas a perseguir sus sueños y ampliar el proyecto para educación deportiva y ambiental. El paso inmediato será la entrega formal de los recursos recaudados y la difusión de los aprendizajes de la expedición para replicar iniciativas seguras y responsables.

En resumen: una travesía que combina riesgo, deporte y activismo. Un logro para los libros y, si se aprovecha bien, una palanca para impulsar políticas y programas que apoyen a niñas y mujeres, y protejan nuestros océanos.

Con información e imágenes de: Milenio.com