De tinacos a tregua: las azoteas, refugio inesperado en la ciudad según Stewart Frederick Lewis

“Para mí, ir a la azotea fue una cuestión de supervivencia personal; es paz en medio del caos.” Con esa frase, el fotógrafo y diseñador Stewart Frederick Lewis inaugura Bajo el sol, su primera exposición en la Ciudad de México, que abre hoy en la Casa de Cultura San Rafael y permanecerá hasta el 28 de febrero.

Lewis, nacido en Nueva York y hoy habitante temporal de la capital mexicana, convirtió la azotea de su casa en un laboratorio visual: tinacos, antenas, tuberías y pisos industriales se vuelven protagonistas en una serie que juega con la geometría, la luz y la memoria técnica de la fotografía. “Vi la soledad de los objetos; vi cómo los colores y las formas crean un ritmo que nadie nota porque están ahí arriba, fuera de la vista”, dice en entrevista con MILENIO.

La muestra, curada por Edgar Hernández, no es solo una colección de imágenes estéticas: es una propuesta que interpela cómo vivimos la ciudad. Hernández destaca que las fotografías de Lewis rompen la dicotomía que suele imponerse entre la fotografía tradicional y el arte contemporáneo. “Fluyen dentro del lenguaje del arte contemporáneo por su rigor formal y su capacidad de síntesis, pero mantienen un pie firme en la tradición técnica”, señala.

Una técnica casi olvidada, pero con voz propia

Lo que hace aún más llamativa la serie es el uso del proceso de albúmina, una técnica de mediados del siglo XIX que emplea clara de huevo para fijar la imagen sobre papel. “El proceso de albúmina fue inventado en 1850. Me interesa esa contradicción: usar una técnica de casi dos siglos para capturar materiales modernos como el polietileno de un Rotoplas o el metal de una antena satelital”, explica Lewis. En la exposición, esa técnica convive con impresión digital: colores intensos (rojos, azules) son digitales; la textura orgánica y el fondo remiten a la huella del huevo. Es, en sus palabras, “una hibridación de dos siglos”.

Azoteas: entre lo público y lo privado

  • Espacio de soledad. En una ciudad de cerca de 9.2 millones de habitantes (alrededor de 22 millones en la zona metropolitana), muchos residentes buscan en las azoteas un respiro físico y emocional. Lewis lo define como el único lugar donde puede “estar solo y en silencio”.
  • Fragmento urbano. Las azoteas no funcionan como panoramas, sino como experiencias fragmentarias: anonimato e intimidad conviven, y objetos funcionales —tinacos, líneas de gas, antenas— se vuelven piezas de una escenografía urbana.
  • Asimetría de acceso. Aunque puedan ser refugios, las azoteas no siempre son espacios seguros ni accesibles: la regulación, la propiedad y las condiciones de seguridad varían, y a menudo reflejan desigualdades habitacionales.

La serie incluye una imagen singular con una mujer descansando sobre el concreto. Su presencia, mínima y vulnerable, irradia humanidad hacia el resto de las fotos, donde predominan la ausencia y la frialdad del entorno. “Representa el ocio mínimo en un ambiente impersonal y austero”, dice Lewis. Esa tensión entre presencia humana y ausencia refuerza el mensaje: las azoteas son escena y testigo de formas de habitar que raramente aparecen en los grandes relatos urbanos.

Por qué importa: cultura, salud mental y ciudad

Más allá de lo estético, la obra plantea preguntas tangibles: ¿deberían las políticas urbanas facilitar el acceso seguro a azoteas como espacios comunes? ¿Pueden integrarse en estrategias para mitigar las olas de calor urbano con cubiertas verdes o superficies reflectantes? La pandemia y las restricciones a la movilidad reforzaron la idea de que los espacios domésticos y transicionales como las azoteas tienen un valor público para la salud mental y el bienestar.

Artistas como Lewis nos obligan a mirar lo cotidiano para replantear prioridades: la inversión en infraestructura ligera, regulaciones que permitan usos comunitarios seguros y la promoción de prácticas culturales en espacios no convencionales pueden ser medidas concretas que transformen estos “lugares secundarios” en bienes colectivos.

Crítica constructiva

La apuesta de Lewis también enfrenta retos. La técnica de albúmina requiere conservación especializada; si el objetivo es democratizar el acceso a estos relatos, museos y casas de cultura deben prever condiciones de exhibición y conservación. Además, la mirada extranjera que trae el artista puede estimular la revaluación del paisaje urbano, pero también debe acompañarse de diálogos con vecinas y vecinos para no convertir la azotea en objeto exótico sin comunidad.

Datos prácticos

Muestra Bajo el sol — Stewart Frederick Lewis
Lugar Casa de Cultura San Rafael (José Rosas Moreno 110, Cuauhtémoc)
Fecha Inauguración 29 de enero de 2026 a las 18:00. Del 29 de enero al 28 de febrero.
Entrada Libre

La próxima vez que subas a una azotea, mira con otros ojos: puede ser el único lugar donde la ciudad se toma un respiro. Stewart Frederick Lewis nos recuerda que esos rincones, aparentemente marginales, guardan historias de soledad, resistencia y belleza inesperada.

Con información e imágenes de: Milenio.com