Unam detecta actividad inusual en el lago del volcán el chichón y pide reforzar vigilancia
Chiapas — El lago hidrotermal del volcán El Chichón muestra señales claras de que algo en su interior ha cambiado: su color, su química y el “rumor” que sube desde el fondo han activado las alarmas científicas. La Universidad Nacional Autónoma de México, a través de especialistas del Instituto de Geofísica, reporta anomalías que obligan a reforzar la vigilancia y a tomar precauciones ante posibles riesgos para las comunidades y los visitantes.
Patricia Jácome Paz, investigadora del Departamento de Recursos Naturales del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, explicó durante el Seminario de Vulcanología que el lago —formado tras la gran erupción de 1982— ha pasado de estar dominado por algas a presentar concentraciones importantes de sulfatos y sílice. Ese cambio químico, junto con la aparición de esferas de azufre y elevadas temperaturas en el sistema hidrotermal, son indicativos de un volcán con actividad interna sostenida.
“Las esferas de azufre se forman por el burbujeo de gases a través de una poza de azufre líquido en el fondo del cráter; flotan brevemente y estallan. Son evidencia de temperaturas en el subsuelo que pueden alcanzar hasta 118 grados Celsius”, dijo Jácome Paz a Gaceta UNAM.
Además de los cambios físico-químicos, lo que más preocupa a los expertos es la sismicidad intensa en las laderas: más de 3 mil 100 sismos de baja magnitud registrados en años recientes, con magnitudes de hasta 3.8, lo que equivale a un promedio de seis a siete eventos diarios y picos que en algunas jornadas superaron los 140 temblores.
Datos clave
| Indicador | Valor o descripción |
|---|---|
| Origen del lago | Formado tras la erupción de 1982 |
| Cambios en química | De algas a predominio de sulfatos y sílice |
| Temperatura del sistema hidrotermal | Superiores a 100 °C; hasta 118 °C en subsuelo |
| Sismicidad | Más de 3,100 eventos; magnitudes hasta 3.8; promedio 6–7 diarios |
| Observaciones visuales | Esferas de azufre y cambio de color del lago |
| Instituciones involucradas | IGf-UNAM, Cenapred, Unicach |
Qué significa esto para la gente
- Riesgo para la salud: los gases volcánicos pueden ser nocivos, especialmente para personas con problemas respiratorios. Es urgente mejorar la comunicación de riesgos en zonas turísticas y rurales.
- Seguridad turística: el aumento de visitantes en las laderas exige señalización clara, controles de acceso y protocolos para evitar que la gente se acerque a zonas peligrosas.
- Preparación comunitaria: brigadas locales y autoridades deben actualizar planes de emergencia con base en la evidencia científica reciente.
Recomendaciones de los expertos
- Reforzar el monitoreo geoquímico y sísmico permanente: más estaciones y análisis frecuentes para detectar cambios rápidos.
- Coordinación interinstitucional: IGf-UNAM, Cenapred, Unicach y autoridades estatales y municipales deben compartir datos y emitir alertas claras.
- Mejor comunicación de riesgos: mensajes sencillos, brigadas de divulgación y señalética bilingüe en rutas turísticas.
- Controles sanitarios y de acceso: limitar visitas en periodos de mayor actividad y proveer equipo de protección cuando sea necesario.
El mensaje de Jácome Paz es directo: se necesita colaboración entre vulcanólogos, gestores de riesgo, brigadas comunitarias y comunicadores para interpretar datos y emitir recomendaciones claras. En otras palabras, no basta con medir; hay que traducir la información a acciones que protejan a la gente y al entorno.
El lago del volcán El Chichón sigue siendo un paisaje sobrecogedor y, ahora, un recordatorio de que la tierra puede cambiar en silencio. La ciencia ya detectó las señales; la pregunta es si gobiernos y comunidades actuarán a tiempo para transformar la alerta en protección efectiva.
