Sentencian a madre víctima de violencia vicaria a dos años; el agresor mantiene a su hijo y el caso civil sigue estancado
Poza Rica, Veracruz. Tras una prolongada audiencia en la sala de juicios orales de Poza Rica, la joven Norlethe Olvera Hernández, madre de seis niños y señalada como víctima de violencia vicaria, fue sentenciada a dos años de prisión por presunto abandono y descuido, acusa su expareja César Abdiel Enriquez Montiel. La resolución judicial provocó protestas de amigas, familiares y colectivos feministas que exigieron justicia y castigo al señalado agresor.
La sentencia, dictada por un juez que, según allegados de Norlethe, no presentó pruebas claras en su contra, es impugnada por la defensa: Norlethe no será ingresada a prisión mientras se tramita el recurso. Sus seguidores sostienen que la acusación fue una estrategia para alejarla del menor y castigarla por buscar recuperar a su hijo.
Cómo ocurrió el conflicto
Según el relato de Norlethe y quienes la acompañan, cuando el niño cumplía apenas tres años fue llevado por su padre y, a partir de entonces, le fue negada la convivencia. En una audiencia en la que finalmente pudo verlo, el menor le dijo que no sabía que tenía hermanos ni madre, porque en su entorno —presuntamente el padre y su familia— le dijeron que la madre lo había abandonado. Actualmente el niño no asiste a la escuela y presenta daño psicológico, agregan los testimonios.
Norlethe asegura que el padre la llegó a golpear incluso cuando el niño estaba en brazos, conducta que, denuncia, era celebrada por la madre y la hermana del agresor. Aun así, el proceso civil que ella inició por violencia vicaria contra César lleva casi seis años estancado en los tribunales.
| Fecha aproximada | Evento |
|---|---|
| Hace ~6 años | Norlethe presenta demanda civil por violencia vicaria; el trámite no avanza. |
| Hace varios años | César se lleva al niño cuando tenía 3 años; se alega que impide la convivencia. |
| Audiencia reciente | Norlethe es sentenciada a dos años por abandono; su defensa anuncia impugnación. |
Señalamientos contra el sistema
- Familiares y activistas denunciaron irregularidades: afirman que cateos al domicilio de César fracasaron porque alguien del juzgado habría avisado al presunto agresor para que huyera.
- El caso civil de violencia vicaria acumula años de retraso, lo que para especialistas representa un fallo institucional que deja desprotegidas a las víctimas y a los menores implicados.
- Organizaciones de mujeres han advertido que la violencia vicaria, usada para dañar a la madre a través del hijo, exige protocolos inmediatos y prioridad en las medidas de protección.
La voz de la afectada
«No dejaré de pelear por mi hijo César; lo que le hizo su padre le ha causado un grave daño psicológico», dijo Norlethe. Aclaró que con el padre de sus hijos mayores no tiene problemas y que su actual pareja la apoya; el conflicto es con quien ella define como su agresor.
Contexto y retos
La situación de Norlethe dibuja una grieta en el sistema de protección a víctimas: mientras una persona acusada de violencia puede usar los procesos penales y civiles para castigar a su ex pareja, las demoras judiciales y la falta de protocolos efectivos terminan victimizando nuevamente a la madre y al niño. Expertos en violencia contra las mujeres sostienen que la violencia vicaria requiere una respuesta coordinada entre fiscalías, juzgados y servicios de atención psicológica para el menor.
Qué piden los colectivos
- Acelerar el trámite del caso civil por violencia vicaria y garantizar medidas cautelares para preservar la salud del niño.
- Investigar posibles filtraciones en las ordenes de cateo y aplicar sanciones administrativas si se confirma que personal judicial avisó al acusado.
- Proveer acompañamiento sicológico y social para Norlethe y sus hijos, y vigilar que el derecho a la convivencia se respete en favor del menor.
Amigos y familiares anunciaron que mantendrán la movilización y la presión pública hasta que el caso avance. Para Norlethe, la lucha continúa: no sólo por ella, sino por un hijo al que perdió en la práctica y que hoy necesita recuperar su historia y su identidad.
