Atrocidades en las ventas de mascotas: tinte, alambres y engaños que desfiguran a los perros

Una compra en Mercado Libre terminó con un cachorro modificado para simular raza; veterinarios y activistas alertan sobre prácticas que causan dolor y riesgo sanitario.

Achira llegó a casa de María tras una compra acordada por WhatsApp: un anuncio prometía “Cachorros Welsh Corgi blanco/naranja en $6.000”. En la estación del Metro la entregaron en una caja. El cachorro que vio María no se parecía a las fotos, pero aun así pagó. Al llevarla al veterinario entendió por qué: la perra había sido teñida, rapada en zonas estratégicas y presentaba marcas que no correspondían a su edad ni a su salud. “Pensé que me engañaron”, dice María, que prefiere mantener su apellido por miedo a las críticas. “No imaginé que alguien pudiera hacerle eso a un animal”.

Qué están haciendo para “vender” razas

  • Tintes y rasurados selectivos: Pelos pintados con colorantes domésticos o industriales para imitar patrones; áreas rapadas para simular marcas naturales.
  • Modificaciones con objetos: Inserción de alambres o vendas para forzar la cola a curvas “atractivas” o para moldear la oreja.
  • Cirugías y arreglos peligrosos: Procedimientos caseros para cambiar la silueta del animal sin anestesia ni control sanitario.
  • Falsificación de pedigree: Fotografías robadas de perros de raza y perfiles falsos para estafar a compradores.

Los expertos lo califican de tortura encubierta

Veterinarios consultados en la Ciudad de México advierten que prácticas como teñir con químicos no autorizados, incrustar alambres o vendar la cola pueden provocar infecciones, necrosis, dolor crónico y problemas de comportamiento. “No es un reto estético, es una agresión”, señala una médica veterinaria que pidió anonimato por temor a represalias en su práctica. Agrega que las secuelas pueden ser permanentes y requieren tratamiento prolongado.

Contexto y responsabilidades

Las plataformas de venta en línea se han convertido en un mercado llave para criadores clandestinos y estafadores; compradores reportan fotos engañosas, entregas en vía pública y falta de documentación sanitaria. Organizaciones y protectoras animalistas denuncian que la regulación y la fiscalización son insuficientes: muchos códigos municipales y leyes estatales prohíben el maltrato, pero la trazabilidad y las sanciones rara vez llegan hasta el vendedor real.

Historias similares

Este caso no es aislado. En foros, grupos de rescate y clínicas veterinarias de varias ciudades se multiplican reportes de cachorros con marcas extrañas, colores inusuales y comportamientos alterados tras sufrir “arreglos” para parecer de raza. Activistas alertan que el negocio de la apariencia se alimenta del deseo de tener mascotas “de moda” y la falta de controles en marketplaces.

Qué pueden hacer los compradores

  • Exigir documentación sanitaria y pedigree verificables antes de pagar.
  • Solicitar revisión veterinaria inmediata y negarse a recibir al animal en espacios públicos sin garantías.
  • Reportar anuncios sospechosos a la plataforma y a las autoridades locales de protección animal.
  • Adoptar en refugios o comprar solo a criadores registrados y con referencias comprobables.

Tabla: prácticas detectadas y acciones recomendadas

Práctica detectada Riesgos para el animal Qué hacer como comprador
Tinte químico en el pelaje Irritación, dermatitis, intoxicación Exigir historial veterinario y tratamiento; llevar a revisión
Alambres o vendajes para moldear la cola Infección, necrosis, dolor crónico Rechazar compra; denunciar a autoridades y a la plataforma
Fotos y descripciones falsas Estafa económica y riesgo para la salud del animal Verificar con video en tiempo real y pedir prueba de microchip

Fuentes y métodos

Esta nota se basa en la entrevista con la compradora que denunció el caso, en la evaluación veterinaria realizada a Achira en una clínica de la Ciudad de México y en testimonios de rescatistas y profesionales que han documentado prácticas similares en foros y redes de protección animal. También se revisaron las políticas públicas locales sobre protección animal y las condiciones de venta en plataformas digitales para entender vacíos y responsabilidades.

Conclusión

Detrás de anuncios atractivos y fotos editadas, hay perros que pagan con su salud y su piel la moda de la apariencia. Lograr cambios reales requiere que plataformas asuman controles más estrictos, que las autoridades sancionen a quienes maltratan a los animales y que los compradores actúen con más información y responsabilidad. María salvó a Achira, pero muchas otras mascotas no tendrán esa segunda oportunidad si no cambiamos las reglas del juego.

Si has visto un caso similar: documenta fotos y mensajes, acude a un veterinario y presenta denuncia ante la plataforma y las autoridades locales de protección animal. La transparencia y la denuncia son las herramientas más efectivas para frenar estas prácticas.

Con información e imágenes de: elpais.com