Trump amenaza con aranceles si Europa no acepta que EU tome Groenlandia
Washington, 16 de enero — El presidente Donald Trump lanzó este viernes una advertencia que encendió alarmas en Copenhague y en Nuuk: afirmó que podría imponer aranceles a países que se opongan a que Estados Unidos tome el control de Groenlandia. “Podría hacer eso”, dijo en la Casa Blanca durante un acto sobre salud rural, según reportes de la prensa internacional.
La declaración llega mientras una delegación bipartidista del Congreso estadounidense se encuentra en Dinamarca intentando bajar la temperatura diplomática y reafirmar la alianza transatlántica. Los legisladores, liderados por el senador Chris Coons y con la participación de la senadora Lisa Murkowski, subrayaron en Copenhague que Groenlandia debe ser tratado como aliado y no como un “activo” a vender o comprar.
Qué dijo Trump y por qué importa
Trump vinculó la posibilidad de aranceles con la seguridad nacional: dijo que Estados Unidos “necesita Groenlandia” por razones estratégicas y que, al igual que había amenazado con tarifas sobre fármacos a aliados europeos, “podría imponer un arancel a los países si no están de acuerdo con Groenlandia”. Es la primera vez que sugiere usar aranceles como palanca directa para presionar a aliados sobre un asunto de soberanía territorial.
Contexto y reacción internacional
- Groenlandia es un territorio semiautónomo del Reino de Dinamarca. Líderes daneses y groenlandeses han reiterado que cualquier decisión sobre el territorio compete a Dinamarca y Groenlandia, no a terceros.
- Funcionarios groenlandeses y representantes indígenas calificaron las declaraciones de Washington como una forma de neocolonialismo. Sara Olsvig, presidenta del Consejo Circumpolar Inuit, dijo que los inuit no quieren ser “colonizados nuevamente” y que la retórica estadounidense revela cómo ven a los pueblos pequeños y vulnerables.
- En Washington, legisladores de ambos partidos han empezado a blindar legalmente la excepción: la senadora Murkowski y la demócrata Jeanne Shaheen impulsan una propuesta que impediría usar fondos del gobierno federal para anexar territorios soberanos de aliados sin el consentimiento de esos aliados o la autorización del Consejo del Atlántico Norte.
- Dinamarca ha aumentado su presencia militar en Groenlandia en cooperación con aliados, buscando reafirmar control y estabilidad en la isla ártica.
Impacto económico y legal de una amenaza arancelaria
Usar aranceles como herramienta coercitiva en una disputa territorial sería inusual y cargado de riesgos. Expertos en comercio advierten que:
- Los aranceles podrían disparar represalias y una escalada comercial con aliados europeos, afectando industrias como la farmacéutica y la alimentaria.
- Una medida así enfrentaría desafíos en la Organización Mundial del Comercio y complicaría relaciones dentro de la OTAN, la alianza que sostiene la seguridad transatlántica.
- Para los consumidores, el resultado probable sería mayor inflación importada y desabastecimientos puntuales en cadenas sensibles.
Lo que está en juego para Groenlandia y su gente
Más allá del choque entre gobiernos, la disputa toca vidas concretas: la economía groenlandesa depende de una mezcla de subsidios daneses, pesca, minería incipiente y servicios públicos. La sombra de una “venta” o una presión externa reabre heridas históricas relacionadas con la autonomía, la identidad inuit y el derecho a decidir.
Posibles escenarios a corto plazo
| Escenario | Qué implicaría |
|---|---|
| Desescalada diplomática | Diálogo formal, grupo de trabajo entre EU, Dinamarca y Groenlandia; sanciones evitadas; refuerzo de la cooperación militar y económica. |
| Presión económica (aranceles) | Represalias comerciales, tensión en la OTAN, litigios en foros comerciales internacionales, impacto en empresas y consumidores. |
| Blindaje legal por el Congreso | Restricciones presupuestarias que impidan acciones unilaterales por parte de la Casa Blanca sobre territorios aliados. |
Veredicto
La amenaza de usar aranceles para forzar un cambio de soberanía no solo es diplomáticamente explosiva, también plantea preguntas legales y éticas. Lo que comenzó como un impulso estratégico —la preocupación por recursos minerales, posiciones militares y la presencia de China y Rusia en el Ártico— podría convertirse en una crisis transatlántica si Washington decide convertir la aritmética económica en arma política.
En los próximos días estarán en juego audiencias en el Congreso, reuniones entre diplomáticos daneses y estadounidenses y la definición de la postura oficial de la Casa Blanca. Para los groenlandeses, la clave sigue siendo su derecho a decidir. Para Europa y Estados Unidos, la prueba será si la alianza puede resistir la tentación de atajos coercitivos o si opta por la diplomacia con reglas claras y respeto a la soberanía.
Fuentes: reportes periodísticos y declaraciones públicas de la Casa Blanca, congresistas estadounidenses y representantes groenlandeses y del Consejo Circumpolar Inuit.
