Washington prepara tercer traslado de capos que podría noquear al cártel del noreste

Feliz Año Nuevo… pero no para el Cártel del Noreste. Lo que inició como una serie de traslados discretos de líderes del crimen organizado hacia tribunales y cárceles de Estados Unidos amenaza con convertirse en un jaque mate estratégico: una nueva entrega de capos diseñada, según fuentes consultadas, para desintegrar la columna vertebral del grupo que nació de las entrañas de Los Zetas.

El 4 de diciembre de 2025 The Wall Street Journal reportó conversaciones entre los gobiernos de México y Estados Unidos sobre una tercera remesa de traslados. MILENIO, a su vez, filtró una lista preliminar de cuatro objetivos “trasladables” que, de concretarse, buscan dejar al Cártel del Noreste incomunicado y sin liderazgo operativo. En Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el 8 de diciembre que ese tercer envío “no está contemplado… por ahora”, frase que dejó a los capos contando días.

Cuatro objetivos, un plan

La fuente del gabinete de seguridad citada por MILENIO aseguró que hay cuatro presos que, por seguir operando desde sus celdas, son candidatos para ser enviados a Estados Unidos. Los nombres que han circulado en círculos oficiales y periodísticos coinciden en identificar a piezas clave:

Alias Nombre Cargo y acusaciones
El Ricky / El Mando Erre Ricardo González Sauceda Ex jefe regional en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila; señalado por tráfico de drogas y armas; vinculado al ataque contra el Consulado de EE. UU. en Nuevo Laredo (marzo 2022). Designado por el Tesoro de EU en mayo de 2025.
El Comandante Werko Fernando Martínez Adame Presunto líder de la Tropa del Infierno, brazo armado que reclutó y usó a menores; acusado de ataques contra agentes fronterizos. Detenido en agosto de 2021.
El Cadete Martín Rodríguez Barbosa Ex policía, jefe de “Los Catas”, célula de espionaje y seguimientos; acusado de secuestros y trasiego con vínculos a EU.
La Teniente Edén Guadalupe Villarreal Gómez Ex policía; acusada de secuestros de ciudadanos estadounidenses, control de rutas de droga y sobornos a agentes de ICE; presunto poder en el penal femenil de Santa Martha Acatitla.

¿Por qué sería letal para el cártel?

La lógica detrás de la medida no es sólo castigar: es desarticular. Según la fuente oficial, estos cuatro mandos aún operan células, ordenan cobros y coordinarían ataques desde prisión. Trasladarlos a Estados Unidos no sería sólo un intercambio de jurisdicción; sería cortar los hilos de comunicación de la organización.

Imagina una orquesta sin director: los músicos (mandos medios) pueden tocar, pero sin la partitura ni la batuta, el conjunto se desarma, aparecen conflictos por la sucesión y estallan guerras internas por el control del territorio y las rutas. Ese “caos buscado” —en palabras del funcionario— podría terminar con el Cártel del Noreste tal como lo conocemos.

Qué hay ya en movimiento

  • El primer gran envío ocurrió el 27 de febrero de 2025, cuando México entregó a varios capos a Estados Unidos, entre ellos figuras de alto perfil.
  • Un segundo traslado se realizó el 12 de agosto de 2025; autoridades mexicanas han admitido cooperación bilateral bajo el Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley.
  • El 11 de enero de 2026, el Departamento de Estado informó sobre una conversación del secretario Marco Rubio con el canciller Juan Ramón de la Fuente, confirmando el seguimiento de esos acuerdos multilaterales.

Riesgos y zonas grises

La operación no está exenta de peligros. Los traslados pueden generar represalias en las calles: levantamientos de mandos intermedios, intentos de rescate, aumento de violencia en carreteras y penales. Además, existe un dilema político y jurídico sobre soberanía y transparencia: la población exige resultados, pero también garantías de que la estrategia no provoque daños colaterales ni permita impunidad o trato preferencial a otros capos.

Desde el punto de vista judicial, la alternativa para los detenidos es clara: cooperar con la justicia estadounidense para obtener beneficios o enfrentar procesos que podrían terminar en cadena perpetua. Para Washington, nombres como El Ricky ya estuvieron en la lista negra del Tesoro; para México, trasladarlos significa perder riesgos pero también renunciar al control directo sobre las investigaciones locales.

Qué esperar y qué exigir

Si se concreten los traslados, la siguiente etapa será la prueba de fuego: ¿se traducirá la estrategia en reducción de homicidios, extorsiones y secuestros o sólo en una tormenta de corto plazo por la pelea por el vacío de poder? Ciudadanos y autoridades deben vigilar:

  • Protección de víctimas y testigos.
  • Coordinación policial para evitar vacíos de seguridad.
  • Transparencia en los criterios usados para elegir a los trasladados.
  • Medidas sociales para cortar la base de reclutamiento delictivo.

Conclusión: Washington y Ciudad de México juegan una partida de ajedrez con fichas de alto riesgo. El plan de trasladar a cuatro capos es un jaque que puede noquear al cártel… si se ejecuta con precisión y acompañamiento social. Si falla, el tablero puede volverse un campo de batalla para la sociedad entera.

Con información e imágenes de: Milenio.com