Crédito abierto, rastreo temido: plan méxico dispara préstamos, pero las mipymes prefieren el efectivo
Un año del plan y la llave del crédito está abierta, pero muchas micro y pequeñas empresas rehúyen la trazabilidad por miedo a la fiscalización.
Hoy se cumple un año del lanzamiento del plan méxico, el programa impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum que puso al crédito a las mipymes en el centro del tablero. El gobierno federal, el Banco de México (Banxico) y la Asociación de Bancos de México (ABM) firmaron un acuerdo para aumentar en 3.5% anual el crédito a este segmento y lograr que 30% de esas empresas cuenten con financiamiento. Ocho meses después del convenio firmado en mayo, la colocación avanzó hasta 26.4% del total, según reportes del sector bancario y la banca de desarrollo.
Lo que se ha encendido
- Los sectores con mayor empuje: textil y calzado, agroindustria, bienes de consumo, aeroespacial, farmacéutica y dispositivos médicos, química, petroquímica, automotriz y electromovilidad (ABM).
- Programa de garantías por 120 mil millones de pesos puesto en marcha por Nafin, Bancomext y la banca comercial para profundizar financiamiento en cadenas de suministro.
- La cartera de crédito a mipymes suma 523 mil millones de pesos y crece a un ritmo anual de 7%.
- La tasa promedio para mipymes cayó de 15.55% a 14.5%; la tasa de referencia de Banxico se ubica en 7.50% (datos ABM/Banxico).
Tabla: avance y cifras clave
| Meta | Actual |
|---|---|
| Porcentaje de mipymes con crédito (objetivo) | 30% (meta) |
| Porcentaje alcanzado | 26.4% (ocho meses después) |
| Cartera total a mipymes | 523,000 mdp |
| Programa de garantías | 120,000 mdp |
| Tasa promedio para mipymes | 14.5% (menos que 15.55% previo al acuerdo) |
La banca dice: la llave está abierta
Los banqueros insisten en que la oferta existe y fluye. Emilio Romano, presidente de la ABM, asegura que el diseño se orienta a integrar más proveedores nacionales en cadenas de valor: “Los beneficios de estas garantías son para que nosotros podamos dar créditos con mayor profundidad en las cadenas de suministro de proveedores, tanto directos como indirectos, a la cadena de valor de estos sectores estratégicos”.
Felipe García Ascencio, director general de Santander México, resumió la actitud del sector: “Hemos crecido mucho en crédito a mipymes, donde mantenemos el impulso y la llave del crédito abierta”. ABM también reporta una reducción en las tasas para facilitar el acceso.
El freno real: miedo a la fiscalización
Pese a la oferta y las garantías, la demanda no despega al ritmo esperado. Eduardo Osuna, vicepresidente y director general de BBVA México, fue directo: “Entonces, este debate de que la banca no quiere prestar no es válido; los clientes no demandan crédito porque no quieren estar en el sistema financiero para no tener esa trazabilidad de pagar impuestos”. En muchos casos, los microempresarios prefieren operar en efectivo para eludir la lupa fiscal.
El problema es doble: la informalidad (el 64% de las mipymes) y la expectativa de vida corta de estos negocios (7.8 años), según los análisis incluidos en las mesas de trabajo del plan. El resultado: créditos disponibles que no siempre encuentran quien los demande.
Qué están haciendo las autoridades y la banca
- Se instalaron cinco grupos de trabajo Banca-Gobierno federal para atacar cuellos de botella: educación financiera; digitalización y pagos; certeza jurídica y simplificación regulatoria; crédito (garantías, cadenas y uso de información alternativa); y formalización con incentivos fiscales (ABM).
- Se impulsan medidas para abaratar pagos digitales y proponer cambios regulatorios que faciliten la apertura de crédito por vías digitales.
Impacto en la vida cotidiana
Para un dueño de tienda de barrio o un taller textil, lo que importa no son los porcentajes sino si puede comprar materia prima, renovar maquinaria o contratar personal. El plan méxico ha abierto el flujo de dinero, pero muchos emprendedores prefieren seguir recibiendo pagos en efectivo por temor a que la trazabilidad implique mayores impuestos o trámites que no comprenden.
El resultado es una paradoja: más crédito y mejores condiciones, pero menos disposición a utilizarlo. Es el clásico caso de abrir el grifo y que el agua se fugue por grietas de desconfianza e informalidad.
Qué falta y quién debe mover ficha
Los avances son palpables, pero insuficientes si no se trabaja en paralelo sobre la informalidad y el miedo a la fiscalización. Entre las medidas que exigen urgencia están:
- Campañas de educación financiera sencillas y locales que expliquen cómo pedir crédito y qué obligaciones conlleva.
- Incentivos fiscales y regímenes simplificados para que la formalización sea atractiva y no una carga.
- Mayor impulso a pagos digitales de bajo costo y protecciones claras sobre el uso de datos para reducir el temor a “la lupa” fiscal.
- Expansión de fuentes de evaluación crediticia alternativa para quienes no tienen historial bancario pero sí flujo de caja comprobable.
Conclusión
El plan méxico logró lo que prometió en la parte visible: abrir el grifo del crédito hacia las mipymes y bajar el costo del dinero. Pero la otra cara es que muchas empresas prefieren permanecer en las sombras del efectivo antes que exponerse a la trazabilidad. Si el objetivo es transformar la economía productiva y ampliar la base tributaria de manera justa, el siguiente paso no puede ser solo más financiamiento: debe ser confianza, simplificación y garantías concretas para que la formalidad deje de verse como una trampa y se convierta en una oportunidad.
Fuentes: Asociación de Bancos de México (ABM), Banco de México (Banxico), Nacional Financiera (Nafin), BBVA México, Santander México.
