Anime y manga, el lenguaje pop que conquistó a latinoamérica
Por [Nombre del periodista]
El anime y el manga dejaron de ser un fenómeno de nicho para convertirse en una lengua cultural compartida en Latinoamérica. Desde los orígenes del manga moderno a principios del siglo XX —con referencias que ubican su génesis en 1902— hasta las oleadas de popularidad en los años noventa y la explosión contemporánea de títulos como Demon Slayer o Jujutsu Kaisen, la región ha asumido estas narrativas como parte de su vida cotidiana: en la televisión, en los salones de clase, en las convenciones y en las redes sociales.
Hablamos con Raúl González Bernal, vicepresidente regional de marketing en Crunchyroll, quien en una entrevista exclusiva explicó cómo la plataforma ha acompañado esa expansión: “Crunchyroll juega un papel importante porque tenemos el catálogo más grande a nivel mundial… no es una serie o una película más, para todos aquellos que saben de este género, es una forma de identificación, que los hace sentir que pertenecen”, comentó. Esa identificación es palpable: el fandom latino cuenta historias, traduce, organiza eventos y exige estrenos y doblajes con la misma pasión que cualquier otra región con tradición otaku.
Cómo llegó y por qué perdura
- Transgeneracionalidad: series que marcaron a varias generaciones —Dragon Ball, Naruto, Pokémon— siguieron encontrando audiencia entre hijos y padres. El anime actuó como un puente cultural entre edades.
- Variedad de géneros: desde el romance hasta el terror y la fantasía, el abanico temático permite que diferentes públicos se identifiquen, algo especialmente resonante en sociedades latinoamericanas con fuerte énfasis en la emoción y la comunidad.
- Accesibilidad digital: plataformas de streaming y redes sociales facilitaron el acceso y la difusión, consolidando fandoms activos que consumen y producen contenidos relacionados.
- Eventos y doblaje: convenciones, proyecciones especiales y el crecimiento de la industria del doblaje en español han convertido la afición en actividad económica local.
Gachiakuta: un ejemplo de impacto global desde la sensibilidad japonesa
Una de las historias recientes que ejemplifica esa conexión es Gachiakuta, que, según datos de Crunchyroll, fue el anime más visto en su plataforma durante el verano de 2025 y se mantuvo entre los más populares globalmente. La obra, basada en el manga de Kei Urana y galardonada con el Global Special Prize en los Next Manga Awards 2022, narra la historia de Rudo, un joven marginado que descubre la capacidad de dar vida a objetos mientras busca limpiar las mentiras que lo condenaron.
Conversamos con Isao Tagai, productor en Avex Animation, y con Hirotsugu Ogo, productor de animación en Kodansha. Tagai subrayó la sorpresa del equipo: “Considero que las historias conectan con el público… en un principio ni pensamos que iba a tener el gran impacto que ahora tiene”. Ogo detalló el desafío técnico y estético de adaptar un manga con trazos muy personales: “Tuvimos un diseño único… reducimos el número de líneas para que sea mucho más fácil hacer la animación, los movimientos, combinado con el audio que es realmente increíble”.
El éxito de Gachiakuta también demuestra algo más amplio: la fidelidad al material original, cuidada por la autora Kei Urana y colaboraciones como la del diseñador Hideyoshi Andou, puede ser un factor decisivo para conectar con audiencias exigentes que valoran la autenticidad.
Tabla: evolución del anime y su relación con latinoamérica
| Periodo | Motor de expansión | Impacto en Latinoamérica |
|---|---|---|
| 1902–1950s | Nacimiento del manga moderno; consolidación en Japón | Presencia limitada, material impreso y primeras traducciones |
| 1980s | Televisión abierta y distribuidores extranjeros | Introducción masiva en canales televisivos (ej. Canal 5), formación de primeras comunidades |
| 1990s | Franquicias globales (Dragon Ball, Pokémon, Naruto) | Cultura pop dominante entre la juventud; merchandising y doblajes locales |
| 2010s–2020s | Streaming, redes y eventos globales | Fandoms organizados, industria local de doblaje, eventos con talentos internacionales |
Beneficios y retos: un diagnóstico equilibrado
- Beneficios culturales y sociales: el anime y el manga promueven la lectura, la creatividad y el aprendizaje de idiomas. Muchas iniciativas educativas usan estas historias para acercar a jóvenes a la literatura o a la historia social.
- Impacto económico: convenciones, doblaje y merchandising generan empleos y oportunidades para emprendimientos locales.
- Riesgos y desafíos: la piratería sigue afectando a creadores y distribuidoras; las prácticas laborales en la industria de la animación son objeto de crítica por exceso de jornadas y salarios bajos; además, la concentración de plataformas puede encarecer el acceso para sectores con menos recursos.
- Representación y diversidad: aunque hay avances, persisten debates sobre estereotipos y la necesidad de narrativas más diversas que incluyan realidades latinoamericanas sin exotizar ni apropiarse indebidamente.
Qué puede hacer la sociedad y las instituciones
- Apoyar la distribución legal y las licencias que permitan remunerar a creadores y equipos técnicos.
- Incentivar políticas públicas que promuevan la formación en animación y la protección laboral dentro de las industrias creativas.
- Fortalecer espacios culturales: bibliotecas, festivales y proyecciones que acerquen títulos y fomenten el debate crítico.
- Impulsar la producción local inspirada por el anime y el manga, respetando derechos de autor y promoviendo intercambios creativos.
El anime y el manga funcionan hoy como un idioma compartido: no solo cuentan historias, también crean comunidades y economías culturales. Como dijo Raúl González Bernal, “el anime siempre ha estado ahí… lo que es bonito es que es transgeneracional”. Esa permanencia obliga a mirar el fenómeno con medidas que protejan a quienes crean y al mismo tiempo amplíen el acceso para que más personas, en barrios y provincias, puedan reconocerse en estas historias y participar en la conversación global.
