¿Qué bolsas de basura no debes comprar? éstas son las marcas y modelos que no son resistentes

A partir de este 1 de enero la Ciudad de México estrenó una medida para reducir residuos mediante el reciclaje; ahora más que nunca es importante que las y los capitalinos separen la basura antes de entregarla al servicio de limpia. ¿Tus bolsas de basura son o no resistentes? En este reportaje te explicamos qué marcas no conviene comprar según la Revista del Consumidor.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a través de la Revista del Consumidor de enero, analizó 17 modelos de bolsas de basura: 16 a base de polietileno reciclable y una compostable, elaborada con base en plantas. El estudio incluyó distintas capacidades y precios para dar un panorama real del mercado doméstico y ayudar a la ciudadanía a elegir mejor.

Estos son los resultados principales que conviene conocer antes de gastar en más bolsas que terminan rompiéndose en la calle o en el bote:

  • Fugas. El laboratorio detectó que tres modelos presentaron fugas. Entre las marcas con problemas reportadas están Costalitos Golden Hills y Quality Day.
  • Resistencia al desgarre insuficiente. Tres bolsas mostraron que su nivel de resistencia al desgarre no es suficiente para el manejo normal de residuos; eso aumenta el riesgo de que se rompan al trasladarlas. Entre ellas aparecen Chedraui, Ke precio y Virutex.
Concepto Datos clave
Total de modelos analizados 17 (16 polietileno reciclable, 1 compostable)
Modelos con fugas 3 (entre ellas Costalitos Golden Hills y Quality Day)
Modelos con baja resistencia al desgarre 3 (Chedraui, Ke precio, Virutex)

¿Por qué importa esto en tu día a día? Una bolsa que se rompe no solo deja basura en la vía pública; puede contaminar la fracción reciclable que separaste, ensuciar espacios comunes y generar riesgos sanitarios para el personal de limpia. Es como comprar un paraguas que no resiste la lluvia: al final gastas más y te quedas peor preparado.

Qué debes revisar antes de comprar (recomendaciones prácticas de Profeco):

  • Elige bolsas reciclables cuando estén disponibles y que indiquen claramente su composición.
  • Revisa la resistencia: busca en el empaque información sobre capacidad en litros y uso recomendado; si no hay datos, desconfía.
  • Compra el tamaño que necesitas: una bolsa demasiado grande se llena con objetos puntiagudos y se rompe; una muy pequeña se sobrecarga.
  • Asegúrate de que el empaque esté bien cerrado y sin daños: bolsas mal selladas pueden venir defectuosas.
  • Si vas a depositar residuos orgánicos, prioriza bolsas certificadas como compostables cuando el servicio local lo acepte.

Consejos prácticos para usar mejor tus bolsas

  • No mezcles residuos afilados o punzocortantes sin protección adicional: envuelve vidrios o puntas en papel resistente antes de ponerlos en la bolsa.
  • Evita mover las bolsas repletas por largos tramos sin soporte; traslada varias bolsas en un contenedor rígido para reducir tensión y desgarres.
  • Guarda el recibo o la foto del empaque si la bolsa resulta defectuosa: sirve como evidencia para una queja ante Profeco o para solicitar devolución.
  • Reporta fallas: si compras una bolsa que se rompe fácilmente, denúncialo ante Profeco para que las autoridades sigan evaluando el mercado.

Lo que sigue: responsabilidad ciudadana e institucional

La nueva norma de la Ciudad de México pide separar la basura; cumplirla significa también exigir productos que faciliten esa tarea. La prueba de la Revista del Consumidor es un paso útil: muestra avances en fiscalización del mercado pero también revela lagunas —hay marcas que no cumplen y consumidores que pierden dinero y eficiencia en la separación de residuos.

Como ciudadanos podemos hacer dos cosas concretas: elegir productos con mejor desempeño y reportar los que fallan. Eso impulsa a fabricantes y comercios a mejorar su oferta, y favorece que las políticas públicas de gestión de residuos funcionen en la práctica, no solo en el papel.

Si vives en la Ciudad de México recuerda: separar es un primer paso; usar bolsas adecuadas es el segundo. Con ambos, reduces olores, riesgos y la cantidad de residuos que terminan en el relleno sanitario.

Con información e imágenes de: Milenio.com