Comisión ambiental de la Megalópolis pide evitar quema de pirotecnia y fogatas por Año Nuevo

La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) hizo un llamado a la población para evitar el uso de pirotecnia y la realización de fogatas durante la celebración de Año Nuevo. En temporada invernal el aire frío queda atrapado bajo una capa de aire caliente —una inversión térmica— que funciona como una tapa y favorece la acumulación de contaminantes procedentes de actividades humanas.

La CAMe enfatiza que actividades aparentemente festivas, como fuegos artificiales y hogueras, generan picos de partículas finas (PM2.5 y PM10) y gases que empeoran la calidad del aire en pocas horas. Estos contaminantes obligan a muchas personas a respirar un “aire más denso”, con efectos que van desde molestias en ojos y garganta hasta agravamiento de asma, enfermedades cardiovasculares y mayor riesgo para personas mayores y niños.

Por qué importa ahora

De forma sencilla: imagine la atmósfera como una olla con tapa. En invierno la tapa se cierra y todo lo que se genera dentro —vehículos, calefacción inadecuada, fogatas y pirotecnia— se queda concentrado. Según la Organización Mundial de la Salud, los límites recomendados para partículas finas son muy bajos; cuando se superan, la salud pública se resiente incluso en exposiciones cortas.

Recomendaciones de la CAMe

  • Evitar el uso de pirotecnia en espacios abiertos y cerrados.
  • No realizar fogatas ni quema de basura o ramas.
  • Priorizar festejos sin fuego: música, luces LED, proyecciones o convivios comunitarios.
  • Consultar el índice de calidad del aire (IMECA) antes de salir y evitar actividades al aire libre en episodios adversos.
  • Personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares deben permanecer en casa con sus medicamentos a la mano.
  • Si es imprescindible salir, usar mascarillas certificadas tipo N95/FFP2 para reducir la inhalación de partículas finas.
  • Reportar incendios o quemas no autorizadas a las autoridades locales.

Impactos concretos

La pirotecnia no solo genera humo: contiene metales y compuestos que colorean las llamas y que, al dispersarse en el aire, incrementan la carga tóxica. Además, las fogatas liberan hollín y monóxido de carbono. En conjunto, estos factores aumentan las consultas por problemas respiratorios en hospitales y centros de salud en los días posteriores a celebraciones con fuegos.

Acción Impacto esperado
Evitar pirotecnia Disminución de picos de PM2.5; menos irritación respiratoria y oculares
No hacer fogatas Menor emisión de hollín y monóxido de carbono; menos riesgo de incendios
Usar alternativas (luces, música) Celebraciones seguras y menos impacto ambiental
Consultar IMECA y seguir recomendaciones Decisiones informadas para proteger la salud familiar

Qué pueden hacer las autoridades y la comunidad

Las autoridades locales pueden restringir la venta o el uso de ciertos artefactos pirotécnicos, aplicar sanciones por quemas ilegales y ofrecer espacios seguros y organizados para festejos sin humo. La comunidad, por su parte, puede proponer eventos colectivos con alternativas visuales y sonoras que no impliquen emisiones y coordinarse con autoridades para reducir riesgos.

María, vecina de la alcaldía Cuauhtémoc y madre de un niño asmático, resume el argumento cotidiano: “El Año Nuevo puede celebrarse sin poner en riesgo la respiración de los que más queremos. Unos focos y buena compañía bastan”.

Conclusión

La recomendación de la CAMe es clara y práctica: evitar pirotecnia y fogatas durante el Año Nuevo ayuda a que la “tapa” atmosférica no convierta una noche de fiesta en varias jornadas de mal aire y consultas médicas. La decisión individual de no encender fuegos esa noche tiene un efecto colectivo directo en la salud pública. Si busca alternativas y participa en propuestas comunitarias, su celebración puede ser más segura, más tranquila y más responsable con quienes comparten el mismo aire.

Con información e imágenes de: Proceso.com.mx