«No es sencillo, pero tampoco es imposible»: Jocelyn Urías, capitana de voleibol de sala, mantiene la esperanza olímpica
Por: Redacción
Comienza un nuevo ciclo olímpico y con él renace la ilusión del voleibol femenil mexicano por regresar a unos Juegos Olímpicos. Desde la participación de México como país anfitrión en 1968, la selección mexicana de sala no ha vuelto a aparecer en la máxima justa. Hoy, con una mezcla de juventud y experiencia y con la responsabilidad de liderarla, Jocelyn Urías se muestra optimista pero prudente: «No es sencillo, pero tampoco es imposible».
Urías, capitana del conjunto nacional, habló con este periódico sobre las expectativas para el ciclo rumbo a Los Ángeles 2028. «La verdad estoy muy emocionada, siento que este año dimos un gran paso con la selección, entonces, hay que aspirar por más. Se vienen torneos importantes en el 2026, hay que estar atentos porque ahí vamos a estar presentes. La meta es llegar a unos Juegos Olímpicos y es algo que todas las de la selección aspiramos», afirmó.
Una liga que puede cambiar el paisaje
La jugadora considera que la nueva liga profesional femenil en México, cuyo inicio está programado para enero, será un factor clave para elevar el nivel competitivo nacional. «Abre mucho las puertas ahora tener esta liga profesional en México y así las chicas tendrán la oportunidad de cumplir poco a poco ese sueño que anhelan… estoy contenta con este proyecto que va a levantar bastante el voleibol de México y que cumplirá el sueño de muchas niñas», dijo Urías.
La creación de un torneo profesional doméstico aporta tres ventajas concretas: más partidos de alto nivel para las jugadoras jóvenes, mayor visibilidad para la disciplina —lo que atrae patrocinio y recursos— y la posibilidad de que entrenadoras y cuerpos técnicos consoliden procesos a largo plazo. Sin embargo, el impacto real dependerá de financiación sostenible, calendario competitivo que no se solape con compromisos internacionales y políticas claras de desarrollo por parte de la Federación Mexicana de Voleibol y las autoridades deportivas.
La ruta hacia los Juegos: retos y realidades
Clasificar a unos Juegos Olímpicos no es sencillo. Las plazas se disputan en torneos de clasificación mundial y continental donde América es una de las regiones más competitivas. Equipos como Estados Unidos, Brasil, República Dominicana y Cuba marcan el nivel en la zona y obligan a México a disputar encuentros de altísima exigencia para aspirar a un boleto.
Entre los principales retos que enfrenta la selección mexicana están:
- Mayor número de partidos frente a selecciones fuertes para elevar la experiencia colectiva.
- Condiciones profesionales estables para las jugadoras (contratos, preparación, calendario).
- Inversión en formación de base y en desarrollo de entrenadores especializados.
- Acceso a torneos internacionales de calidad para medir progresos y corregir fallos.
El antecedente cercano muestra que el voleibol masculino mexicano logró en 2016 la clasificación a Río de Janeiro; esa experiencia sirve como referencia de que, con planificación y oportunidades, México puede dar el salto. Pero la comparación también recuerda que se necesita continuidad en proyectos y seguimiento institucional para convertir una aparición esporádica en presencia recurrente.
Trayectoria de la capitana
La carrera de Jocelyn Urías combina experiencia internacional y formación en Estados Unidos. En sus propias palabras, hoy busca un club: «Mi situación es que ahorita no tengo equipo, ahorita estoy a la espera de que salga algo en el extranjero, en caso de que no, estoy abierta a la opción de quedarme en México… Ya hay varios equipos que me contactan, por lo que me gustaría quedarme».
| Etapa | Equipo / país |
|---|---|
| Formación universitaria | Washington State, EE. UU. (beca universitaria) |
| Inicios profesionales | Dubái |
| Experiencia europea | España, Francia, Rumania |
| Situación actual | En búsqueda de club; abierta a la liga profesional mexicana |
Qué puede hacer la sociedad y las autoridades
El sueño olímpico de la selección femenil no depende solo de las jugadoras. Para que la promesa se concrete se requiere:
- Apoyo financiero sostenido de federaciones, autoridades deportivas y patrocinadores.
- Calendarios nacionales que prioricen la preparación internacional.
- Programas de detección y formación en ligas estatales y escuelas.
- Asistencia de la afición: acudir a los partidos, seguir a la liga y exigir más cobertura mediática.
Un mensaje de urgencia y esperanza
Urías deja claro el mensaje: la posibilidad está, pero el camino exige trabajo colectivo. «Las oportunidades llegan y hay que tomarlas», dice la capitana, que a sus filas trae la experiencia de quien jugó en diversas ligas y la responsabilidad de orientar a una nueva generación.
Si el voleibol femenil mexicano logra traducir la creación de una liga profesional en estructuras estables y más partidos de calidad, la frase que repite Urías podrá tomar cuerpo: no es sencillo, pero tampoco es imposible. Para llegar a Los Ángeles 2028 hacen falta decisiones, recursos y el apoyo de una comunidad que esté dispuesta a empujar el proyecto hacia adelante.
ZZM
