Vacaciones en Acapulco: el impulso de Sheinbaum a la golpeada joya turística de México
La presidenta pasó tres días en el puerto tras una inversión focalizada para reparar daños de los huracanes y reactivar la actividad turística; la visita coloca en el centro las mejoras y también los pendientes en seguridad y resiliencia.
El Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha puesto en marcha una estrategia visible para recuperar Acapulco, el principal destino turístico de Guerrero que quedó seriamente afectado por los huracanes Otis (2023) y John (2024). La mandataria eligió ese puerto del Pacífico para pasar tres días de descanso con su familia, un gesto que tenía el doble propósito de disfrute personal y de mostrar en el terreno los esfuerzos de rehabilitación que el Ejecutivo federal ha impulsado.
En los últimos meses la administración ha orientado recursos y obras a recuperar la infraestructura básica —calzadas, alumbrado público, redes de agua y drenaje, malecones y espacios públicos— y a apoyar a pequeñas empresas y alojamientos perjudicados por las tormentas. Según comunicados oficiales, las tareas han involucrado a dependencias federales y a las autoridades estatales y municipales, y en algunos casos han contado con apoyo logístico de la Sedena y la Marina para labores de emergencia y reconstrucción.
Qué se ha hecho
- Rehabilitación de tramos clave de la costera y la red de drenaje para evitar inundaciones locales, según la Presidencia.
- Programas de apoyo para micro y pequeñas empresas turísticas: estímulos temporales, asesoría para la reapertura y promoción en ferias y campañas nacionales, informó la Secretaría de Turismo.
- Operativos de limpieza, retiro de escombros y reparación de luminarias en colonias afectadas, coordinados por autoridades estatales y municipales.
Estas acciones han generado una recuperación parcial de la actividad: comerciantes y algunos hoteles reportan mayor llegada de visitantes en fines de semana y temporadas cortas. Para muchos lugareños, la presencia presidencial ha significado atención mediática y una sensación de que el problema está en la agenda nacional.
Lo que dicen los residentes
- Un propietario de un restaurante en la zona Dorada explicó que las obras le permitieron reabrir antes de la temporada alta, pero que los ingresos aún no alcanzan niveles previos a Otis.
- Vecinos de colonias aledañas valoran la reparación de alumbrado y el retiro de escombros, pero señalan que servicios como el abastecimiento continuo de agua y la recolección de basura siguen siendo irregulares.
- Trabajadores del turismo comentan que la visibilidad mediática atrae turismo puntual, pero que lo que necesita Acapulco es planificación a largo plazo y inversión sostenida, no solo campañas momentáneas.
Seguridad y retos pendientes
La visita también puso en primer plano la persistente preocupación por la seguridad. Guerrero sigue entre los estados con mayores índices de violencia en el país, según reportes oficiales y organizaciones civiles. En Acapulco, la pugna entre grupos criminales se traduce en episodios de violencia que afectan tanto a residentes como a visitantes y generan una percepción de riesgo que limita la recuperación del sector.
Especialistas y opositores han señalado que la exhibición de obras y la presencia presidencial son necesarias pero no suficientes. Para que el turismo se consolide se necesita, además de infraestructura, un plan robusto de seguridad ciudadana que incluya justicia local, prevención social, inteligencia policial y coordinación interinstitucional. También hay críticas sobre la transparencia en el manejo de recursos y la velocidad de ejecución de algunos proyectos.
Impacto económico y social
El turismo es fuente de empleo para miles de familias en Acapulco. La reapertura de hoteles y restaurantes reactiva cadenas de suministro, transporte y servicios. No obstante, la recuperación económica que prometen las obras está condicionada: sin garantías de seguridad y sin soluciones estructurales a la vulnerabilidad ante huracanes, los emprendimientos locales siguen expuestos.
Además de la reconstrucción física, expertos consultados por este diario insisten en que hay que invertir en prevención de desastres: sistemas de alerta temprana, infraestructura verde que reduzca el riesgo de deslaves e inundaciones, y planes urbanos que no repitan errores de construcción en zonas de alto riesgo.
La prueba a futuro
- Consolidar la coordinación entre federación, estado y municipios para que la inversión sea sostenible y auditable.
- Impulsar programas de seguridad con enfoque comunitario que recuperen la confianza de residentes y turistas.
- Desarrollar un plan de resiliencia ante huracanes y cambio climático para proteger vidas y patrimonio económico.
- Promover alternativas económicas que reduzcan la dependencia exclusiva del turismo masivo y fortalezcan al comercio local y la pesca artesanal.
La imagen de Acapulco es compleja: por un lado está la postal de playas y malecón que quieren recuperar brillo; por otro, la ciudad con heridas recientes que exigen políticas públicas consistentes. La estancia de la presidenta activa recursos y atención mediática. La pregunta que queda en la mesa para habitantes y autoridades es si ese empujón será el inicio de una recuperación profunda y duradera, o apenas un alivio temporal en una costa que necesita reconstruirse también desde la gobernanza y la prevención.
Fuentes consultadas
- Comunicados de la Presidencia de la República y de la Secretaría de Turismo.
- Informes de Protección Civil de Guerrero y reportes periodísticos locales y nacionales.
- Testimonios de comerciantes, trabajadores del turismo y vecinos de Acapulco recopilados en terreno.
