Helena monzón, tras el fallo contra javier lópez zavala por el feminicidio de su hermana
Un tribunal de Puebla declaró culpable al expolítico del PRI Javier López Zavala por el feminicidio de la abogada y activista Cecilia Monzón, ocurrido en 2022. La resolución pone punto final, al menos en el ámbito judicial, a una odisea de tres años que desgastó y marcó a la familia, cuya voz pública ha sido Helena Monzón, hermana de la víctima.
“Merece la pena denunciar, pero requiere de mucha paciencia y hay que rodearse de abogados y colectivos para presión a las fiscalías”, dijo Helena pocas horas después de conocerse el fallo. Añadió además que “A pesar de todas las dificultades y obstáculos, esto ha sido una prueba de cuánta fe podemos tener en la justicia”, y aseguró estar satisfecha con un resultado que, en sus palabras, significa una reconciliación familiar con el sistema.
Para la familia, la condena es un alivio y un cierre parcial. Para la sociedad, revive debates urgentes: la respuesta de las fiscalías frente a denuncias por violencia de género, la rapidez y calidad de las investigaciones y el papel de la presión social y de los colectivos en la búsqueda de justicia.
El caso tuvo elementos que lo convirtieron en un foco público: la condición profesional de la víctima como abogada y activista, su relación previa con el acusado y la presencia mediática del mismo por su pasado político. Eso, junto con la insistencia de la familia y la movilización de colectivos, colaboró a mantener el caso en la agenda pública hasta que el tribunal emitió su veredicto.
Cronología breve
| 2022 | Asesinato de Cecilia Monzón; apertura de investigación. |
| 2022–2025 | Proceso judicial con investigaciones, audiencias y presión pública. Familia y colectivos acompañaron la causa. |
| 2025 | Fallo de culpabilidad contra Javier López Zavala y sentencia que, según la familia, cierra una etapa. |
Qué deja el caso
- Un ejemplo de que denunciar puede acabar en condena cuando hay insistencia y seguimiento, pero la experiencia de la familia muestra que el camino es largo y emocionalmente costoso.
- La importancia de la acompañamiento legal y el rol de los colectivos como contrapeso necesario frente a dilaciones o falencias institucionales.
- La necesidad de reforzar a las fiscalías: unidades especializadas en violencia de género, recursos forenses adecuados y protocolos para protección de denunciantes.
- La sentencia no resuelve por completo el daño: queda pendiente la ejecución efectiva de la pena y la reparación integral para la familia.
Especialistas y organizaciones que siguen casos de violencia contra las mujeres insisten en que las condenas ejemplares no bastan si no van acompañadas de políticas públicas sostenidas: prevención, educación en igualdad, acceso real a medidas de protección y reformas que reduzcan la impunidad. Desde los colectivos se reclama además transparencia en las investigaciones y mecanismos que eviten revictimización de familiares y testigos.
Helena Monzón enfatizó el coste humano: “esto nos drenó emocionalmente”, dijo, pero también dejó un mensaje claro para otras víctimas y familiares: denunciar puede valer la pena, aunque exige paciencia y apoyo. El fallo es, según ella, una señal de que la justicia puede funcionar cuando hay constancia y acompañamiento.
Queda por delante la fase de cumplimiento de la sentencia y, posiblemente, recursos por parte de la defensa. La familia continuará vigilante. Para quienes acompañan estas causas, el veredicto es una victoria parcial: demuestra que la movilización y la ley pueden converger, pero subraya la urgencia de transformar esa convergencia en respuestas institucionales más rápidas y previsibles.
La historia de Cecilia y la insistencia de Helena son un recordatorio de que la justicia no llega sola: exige paciencia, redes de apoyo y cambios en las instituciones para que casos como este no dependan tanto de la visibilidad pública para resolverse.
