Los 9.520 piquetes de huachicol del primer año de Sheinbaum
Durante el primer año del gobierno de Claudia Sheinbaum, Pemex registró 9.520 piquetes en sus ductos. Las tomas clandestinas siguieron multiplicándose entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025, cuando bandas organizadas, sobre todo de regiones del centro del país como Hidalgo, Jalisco y Guanajuato, ordeñaron tuberías que transportan gasolina, diésel y otros combustibles.
Mientras el Gobierno centraba esfuerzos en desmantelar redes de contrabando en las fronteras —las protagonistas de los grandes escándalos políticos y mediáticos de la temporada—, el robo directo a los ductos continuó siendo una fuente de ingresos estructural para las mafias. Según el Gobierno de Estados Unidos, la comercialización de combustibles robados se ha convertido en la segunda actividad ilícita más lucrativa para estas organizaciones, sólo por detrás del tráfico de drogas.
Datos clave
| Periodo | Piquetes registrados | Combustibles afectados | Regiones con actividad relevante |
|---|---|---|---|
| 1 oct 2024 – 30 sept 2025 | 9.520 | Gasolina, diésel y otros combustibles | Centro del país; menciones frecuentes: Hidalgo, Jalisco, Guanajuato |
Qué está pasando y por qué importa
Los piquetes son aperturas ilegales en los ductos para extraer combustible; imagínelos como una tubería perforada de la que un grupo se lleva el contenido en horas. Ese “ordeño” tiene efectos concretos sobre la vida cotidiana:
- Interrupciones en el suministro regional que encarecen y complican la distribución de combustible.
- Riesgos ambientales y humanos: derrames, incendios y la exposición de comunidades a sustancias peligrosas.
- Pérdidas fiscales y económicas para Pemex y el Estado, que afectan la capacidad de inversión en servicios públicos.
- Fortalecimiento de estructuras criminales locales que generan violencia y corrupción.
Política pública y prioridades
En este primer año, el Ejecutivo optó por priorizar el golpe a las grandes redes de contrabando transfronterizo. Esa estrategia tuvo resultados mediáticos y operativos en ciertos frentes: detenciones, decomisos y aperturas de investigaciones. Sin embargo, la concentración de recursos en el tráfico fronterizo pareció dejar menos capacidad de prevención y contención en el interior del país, donde operan las bandas que perforan ductos.
La experiencia muestra un doble desafío: combatir las macroredes que mueven grandes volúmenes y, al mismo tiempo, atajar el robo “a pie de tubo”, más disperso y cotidiano. Si se atiende solo una arista, la otra puede seguir alimentando las ganancias ilícitas y la violencia local.
Cómo impacta en la gente
Para comunidades cercanas a ductos y para usuarios finales, el impacto es tangible. Los costos no siempre se ven en la factura de la gasolina, pero sí en filas en estaciones, en estaciones cerradas por falta de producto y en la sensación de inseguridad. Para trabajadores de Pemex y primeros respondientes, aumenta la exposición al peligro y la complejidad operativa.
Qué funciona y qué falta
Entre las medidas que han mostrado eficacia en distintos contextos están el fortalecimiento de inteligencia local, la instalación de sensores y patrullajes específicos en tramos críticos, la colaboración interinstitucional y los programas de sustitución de economías ilícitas para comunidades vulnerables.
No obstante, persisten vacíos relevantes:
- Transparencia limitada sobre resultados concretos de operativos y balances sectoriales.
- Coordinación desigual entre autoridades federales, estatales y municipales.
- Falta de políticas integrales que combinen seguridad, desarrollo económico local y rendición de cuentas.
Propuestas constructivas
Para reducir los piquetes y sus consecuencias proponemos acciones complementarias, orientadas a resultados y con foco ciudadano:
- Auditorías públicas y periódicas de Pemex sobre pérdidas por huachicol, con desagregación regional y temporal.
- Refuerzo de la inteligencia territorial y de la cooperación entre fuerzas federales y policías estatales sin que ello signifique militarización permanente de comunidades.
- Programas de desarrollo económico local para disminuir la oferta de mano de obra dispuesta a participar en el robo de combustible.
- Inversión en tecnología preventiva: sensores, monitoreo satelital y custodia en tramos críticos, acompañada de mantenimiento de la infraestructura.
- Campañas de denuncia ciudadana seguras y recompensas verificables para información que permita desarticular redes locales.
Balance
Los 9.520 piquetes del primer año del mandato de Sheinbaum son una fotografía de un problema persistente y multifacético. Hay avances en la detección y en golpes puntuales a redes de contrabando, pero la continuidad del robo a ductos muestra que las políticas necesitarán combinar inteligencia, prevención social y transparencia para ser realmente efectivas.
En pocas palabras: el ordeño a las tuberías no se corta solo con titulares ni con operativos aislados; exige una estrategia sostenida que proteja a las comunidades, recupere recursos para el Estado y desactive las economías ilegales que alimentan la violencia.
Fuentes: registros de Pemex sobre tomas clandestinas y reportes del Gobierno de Estados Unidos sobre fuentes de financiación de organizaciones criminales.
