Agricultores mexicanos requieren mejores opciones de crédito y financiamiento: CNA
El líder del Consejo Nacional Agropecuario pide una revisión profunda de la política pública, reconstrucción de mecanismos financieros y soluciones de largo plazo ante la caída de precios, la escasez de agua y la competencia internacional.
El campo mexicano atraviesa una etapa de fuerte presión, especialmente los productores de granos básicos. Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), advirtió que sin una reforma integral de la política pública y la reconstrucción de los mecanismos de financiamiento, seguros y coberturas, la viabilidad del sector queda en riesgo. Según el propio CNA, mientras productores en Estados Unidos acceden a créditos con tasas cercanas al 4 por ciento, en México las tasas pueden llegar hasta el 20 por ciento cuando el crédito existe, y solo una minoría consigue financiamiento.
“El diálogo es fundamental. El campo está sufriendo, sobre todo los productores de granos, y no se había atendido la problemática con la seriedad que requería”, afirmó Esteve al referirse a las mesas de negociación entre productores y el gobierno federal. El dirigente destacó como positivo que se haya abierto un canal de negociación, pero advirtió que las soluciones deben ser estructurales y de largo plazo.
Presiones que explican la urgencia
- Precios a la baja. Los precios internacionales de algunos granos han caído desde sus picos, reduciendo márgenes y dejando a muchos productores con ingresos que no cubren costos.
- Acceso limitado al crédito. Altas tasas y poca cobertura impiden inversión en tecnología, insumos y almacenamiento. Esto afecta la capacidad de competir y manejar riesgos climáticos.
- Instrumentos desmantelados. Esquemas de financiamiento, coberturas y seguros agrícolas fueron reducidos o eliminados en administraciones previas, según remarcó el CNA.
- Escasez de agua. La falta de agua para riego y consumo humano agrava la situación. Hay cuencas y presas en niveles críticos, lo que obliga a replantear la gestión hídrica.
- Competencia internacional desigual. Los graneros mexicanos compiten con productores en países que ofrecen apoyos y protección más sólidos, lo que distorsiona condiciones de competencia.
Impacto en la vida cotidiana
Para una familia que depende de la siembra de maíz o sorgo, las consecuencias son directas: si el crédito es caro o inexistente, no hay margen para comprar semillas mejoradas, fertilizantes ni invertir en sistemas de riego. Eso se traduce en menores rendimientos, caída de ingresos y, en muchos casos, abandono de la actividad. Como analogía, la agricultura hoy opera con una bicicleta pinchada: cada pedalada exige más esfuerzo por menos avance.
Propuestas que surgieron en las mesas de diálogo
- Reinstaurar y ampliar esquemas de financiamiento con tasas preferenciales y plazos adecuados para ciclos agrícolas.
- Desarrollar seguros agrícolas y coberturas más accesibles y diseñadas para pequeños y medianos productores.
- Medidas temporales de liquidez para evitar quiebras durante ciclos de precios bajos.
- Políticas de compra pública y programas que garanticen precios de referencia para granos estratégicos.
- Inversiones en infraestructura hídrica, sistemas de riego eficientes y manejo de cuencas.
- Fomento a esquemas asociativos y cooperativos para mejorar poder de negociación y acceso a servicios financieros.
- Fortalecimiento de extensión rural, investigación y transferencia tecnológica para aumentar productividad por hectárea.
Comparación breve de condiciones financieras
| Aspecto | Estados Unidos (referencia) | México (según CNA) |
|---|---|---|
| Tasa de interés para productores | Alrededor de 4% en esquemas subsidiados | Puede llegar hasta el 20% cuando hay acceso |
| Acceso al crédito | Amplio, con programas del gobierno y del sector financiero | Limitado; solo una minoría de productores accede |
| Coberturas y seguros | Esquemas consolidados para gestión de riesgo | Muchos instrumentos fueron desmantelados o reducidos |
Qué sigue: decisiones y riesgos
El CNA representa a más de dos millones de agricultores, de los cuales alrededor del 75 por ciento son pequeños y medianos productores. Para que la agricultura recupere impulso se requieren decisiones públicas que reconozcan esa diversidad: no basta una política única para todos. Si no hay intervención, el riesgo es que la producción nacional de granos siga cayendo, se consoliden redes de dependencia de importaciones y se incremente la vulnerabilidad rural.
Ventana de oportunidad
El diálogo abierto es una oportunidad para corregir errores institucionales y relanzar un modelo que combine seguridad alimentaria, equidad y sostenibilidad. Las medidas deben incluir apoyo financiero urgente y cambios estructurales: construir instrumentos de crédito adaptados a ciclos agrícolas, reactivar seguros, mejorar la gobernanza del agua y promover cadenas de valor que agreguen valor en el país. Son pasos que no solo benefician a los productores, sino que aportan resiliencia a la economía y seguridad a las familias consumidoras.
El mensaje del CNA es claro: hay voluntad de negociar, pero la respuesta pública debe ser más que parches. Se requiere una estrategia de fondo que incluya presupuesto, reglas claras y metas de mediano plazo para que el campo deje de remar contra corriente.
Reportó: equipo de economía y campo

