Christian Patiño, director de Electrolit: «El nuevo impuesto del Gobierno de México es el camino correcto»

Guadalajara, Jalisco.- Al cruzar el umbral de las oficinas de Electrolit en Guadalajara, uno es recibido por una imagen familiar: la Virgen de Guadalupe, flanqueada por un árbol de Navidad erigido con botellas de las diversas presentaciones del suero que se ha convertido en un ícono en México. Publicidad en Estados Unidos lo presenta como un aliado para deportistas y «fiesteros», un mercado que Christian Patiño, director global de la empresa, busca expandir.

Sin embargo, en casa, la bebida se enfrenta a un nuevo escenario. A partir de 2026, Electrolit, una división de la farmacéutica Pisa, deberá ajustarse a un nuevo impuesto en México, aplicado a productos con alto contenido de azúcar. Este contexto, marcado por una relación históricamente compleja entre Pisa y el Gobierno de México durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, pone en relieve la perspectiva del directivo sobre las políticas públicas.

Patiño, quien lleva poco más de tres años al frente de la compañía, se muestra sorprendentemente complaciente ante la medida fiscal. «Creemos que el nuevo impuesto del Gobierno de México es el camino correcto», afirma con convicción, subrayando un giro inesperado en la postura de una empresa que podría esperarse reticente a cargas impositivas.

Un giro en la estrategia: del «fiestero» al bienestar

La estrategia de Electrolit ha sido durante mucho tiempo apelar a un público amplio, asociando su producto tanto al rendimiento deportivo como a la recuperación tras noches de celebración. Su incursión en el mercado estadounidense, con una campaña publicitaria que busca capitalizar esta dualidad, es una apuesta clara por el crecimiento internacional. La marca busca consolidarse como una opción de rehidratación accesible y reconocida a nivel global, replicando el éxito que ha tenido en su país de origen.

Pero la realidad mexicana, con su creciente enfoque en la salud pública y la prevención de enfermedades asociadas al consumo excesivo de azúcar, obliga a una reflexión. El impuesto, que entrará en vigor en 2026, no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de medidas fiscales y regulatorias implementadas por el gobierno para desincentivar el consumo de productos con altos niveles de azúcares añadidos, buscando así combatir la obesidad y la diabetes, dos de las principales causas de morbilidad en el país.

Según datos de la Secretaría de Salud, México enfrenta uno de los índices más altos de obesidad y diabetes a nivel mundial. En este sentido, la imposición de impuestos a bebidas azucaradas se ha convertido en una herramienta clave de salud pública, alineada con recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La visión de Patiño: «responsabilidad compartida»

Para Christian Patiño, la perspectiva va más allá de una simple obligación fiscal. «Entendemos que como empresa tenemos una responsabilidad compartida en promover hábitos saludables», explica. La inclusión de la Virgen de Guadalupe y el árbol de Navidad hecho de botellas de Electrolit en la entrada de sus oficinas podría interpretarse como un guiño a la cultura mexicana, pero también como una forma de integrar su producto en la vida cotidiana de los mexicanos, un terreno donde la salud y el consumo deben convivir.

El director global de Electrolit señala que la empresa está trabajando en reformulaciones de sus productos para reducir el contenido de azúcar, anticipándose no solo a la normativa sino también a las demandas de un consumidor cada vez más consciente de su salud. «Estamos invirtiendo en investigación y desarrollo para ofrecer alternativas más saludables sin sacrificar la calidad y el sabor que nos caracterizan», asegura Patiño.

Este enfoque, según el directivo, permitirá a Electrolit adaptarse a las nuevas regulaciones y seguir siendo una opción atractiva para el consumidor. «No se trata solo de pagar un impuesto, se trata de evolucionar y ser parte de la solución», añade, destacando la importancia de la adaptación empresarial ante los cambios sociales y regulatorios.

Un mercado en expansión: de México a Europa

Mientras se prepara para el ajuste fiscal en México, Electrolit no detiene su ambición internacional. El desembarco en Europa, con España como punto de partida, representa un nuevo capítulo en su estrategia de crecimiento global. La empresa busca replicar el modelo de éxito que ha logrado en Estados Unidos, donde la marca ha ganado terreno como una bebida para el bienestar y la recuperación.

La presencia de Electrolit en Estados Unidos se ha fortalecido gracias a su posicionamiento como una bebida de rehidratación eficaz, utilizada tanto por deportistas de élite como por personas que buscan recuperarse tras actividades extenuantes o resacas. La publicidad que conecta con la vida nocturna y el ocio ha sido particularmente efectiva en este mercado.

Sin embargo, la incursión en Europa presenta sus propios desafíos. El mercado europeo es diverso, con diferentes preferencias de consumo y regulaciones sanitarias. La estrategia de Electrolit en este continente deberá ser flexible y adaptada a cada mercado específico. La elección de España como cabeza de puente parece lógica, dada la influencia cultural y lingüística del país en América Latina.

El legado de Pisa y la nueva era de Electrolit

Es innegable que la relación de Pisa, la farmacéutica matriz de Electrolit, con el Gobierno de México ha sido, en ocasiones, tensa. Durante los años de la administración de Andrés Manuel López Obrador, hubo fricciones significativas relacionadas con contratos y políticas de salud. Este contexto hace que la declaración de Christian Patiño cobre aún más relevancia. Su postura conciliadora y de reconocimiento a las políticas fiscales del gobierno marca un posible cambio de rumbo, o al menos una estrategia de adaptación proactiva.

La entrevista con Patiño sugiere una nueva era para Electrolit, una donde la empresa busca no solo crecer y expandirse internacionalmente, sino también integrar la responsabilidad social y la salud pública en su modelo de negocio. El impuesto al azúcar, lejos de ser visto como un obstáculo, se presenta como una oportunidad para redefinir la marca y fortalecer su compromiso con el bienestar de los consumidores.

El reto para Electrolit será equilibrar su imagen de marca, que en algunos mercados apela a un estilo de vida de «fiesta», con la necesidad de promover hábitos saludables. La visión de Patiño, al calificar el impuesto como «el camino correcto», abre la puerta a un diálogo constructivo entre la industria y el gobierno, buscando soluciones que beneficien tanto a las empresas como a la salud de la población.

Con información e imágenes de: elpais.com