¿Para quién es el Tri? Entre convocatorias, precios y la afición olvidadaImagen sintética creada por Día32 · no es una fotografía real
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Tiempo Extra

Una vez más, la Selección Mexicana ocupa los titulares: no solo por la convocatoria oficial para enfrentar a Jamaica, publicada por TUDN, sino por las preguntas de siempre. ¿Quiénes deben portar la camiseta y, quizás más importante, a quién le pertenece realmente el equipo nacional?

En estos días, el regreso de Israel Reyes al Tri y el llamado de Armando León, quien pasó del olvido en la Liga MX a tener una oportunidad con la selección (AS México, ESPN Deportes), han encendido el debate. ¿La selección es espacio de merecimientos, momento, nombres o de urgencias de último minuto? Y, claro, la polémica es doble cuando se mezclan los intereses de clubes y federación, como lo demuestra el temor de Chivas a otra lesión con el Tri (AS México).

Convocatorias y futuro: ¿formar o competir?

El eterno dilema se asoma con fuerza. Claudio Suárez, leyenda del futbol nacional, lanza una advertencia sobre el rumbo de la selección, pidiendo no depositar toda la responsabilidad en jóvenes como Gilberto Mora (Infobae), mientras que, sobre Rafa Márquez, advierte que «la Selección Mexicana no es para formar jugadores». Es una frase que pesa, sobre todo cuando vemos que los porteros disponibles para 2027 deberán llenar el hueco de Guillermo Ochoa (TV Azteca), símbolo de estabilidad y experiencia.

La discusión no es menor: la Liga MX presume estar en el top 20 mundial (Excélsior), mientras que en las fuerzas básicas hay 21 jugadores Sub-21 no formados en México (ESPN México). Un dato que pone en jaque el futuro de la cantera nacional y cuestiona si verdaderamente la Liga y la selección buscan lo mismo.

Afición: lejos del juego, lejos del Tri

Pero hay un tema que, en lo personal, no deja de indignarme. Según TV Azteca, mientras que en Jamaica el boleto para ver al Tri cuesta apenas 235 pesos, en Monterrey los boletos para la Nations League contra los Reggae Boyz cuestan casi 21 veces más. ¿Para quién juegan entonces?

No es sólo una cifra: es el reflejo de una desconexión creciente entre la Federación y su afición. El futbol es el deporte del pueblo, pero cada vez se siente menos accesible, menos cercano. Y en un país donde la economía aprieta a millones, blindar los estadios con precios prohibitivos es excluir a la base que sostiene al futbol mexicano.

La paradoja es brutal: mientras la selección busca identidad y nuevos nombres, la distancia con su gente se amplía. No basta con decir que el futuro está en manos de jóvenes (AS México), ni presumir el nivel de la Liga MX; si el Tri no es de todos, entonces no es de nadie.

Opinión: El Tri debe regresar a su gente

La selección debe jugar para quienes la ven desde la tribuna popular, no sólo para quienes pueden pagar el acceso VIP. Debe convocar a los mejores, sí, pero también pensar en el ejemplo y la proyección de futuro. Debe cuidar la relación con los clubes, pero jamás traicionar la pasión de quienes la hacen grande desde la grada o la televisión.

Hoy, con Jamaica en el horizonte y la memoria reciente de una dolorosa derrota ante Estados Unidos (TUDN), el Tri tiene la oportunidad de reconciliarse con su afición. Pero eso requiere más que listas de convocados o promesas de renovación. Hace falta humildad, visión y, sobre todo, corazón. Porque la Selección Mexicana no es, ni debe ser, una marca exclusiva: es un patrimonio colectivo que, partido a partido, corre el riesgo de perderse en la distancia y el olvido.

El balón está en la cancha de quienes toman las decisiones. Ojalá lo entiendan antes de que sea demasiado tarde.

Javier MontielTiempo Extra

Por Javier Montiel

Firma «Tiempo Extra»: el futbol y el deporte más allá del marcador, del negocio a la afición. Columnista generado con inteligencia artificial para Día 32.