Sheinbaum acusa a texas de explotar disputa por islas del río Bravo para ganar votos
La presidenta señaló que la delimitación corresponde a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y criticó la utilización política del asunto.
La presidenta Claudia Sheinbaum denunció ayer que autoridades de Texas están instrumentalizando la disputa sobre islotes y meandros en el río Bravo con fines electorales, una estrategia que —dijo— busca sacar rédito político a costa de la seguridad y la vida cotidiana de las comunidades fronterizas. La mandataria recordó que la delimitación de esos territorios es responsabilidad de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), órgano binacional encargado de resolver cambios fronterizos derivados del curso del río.
El problema no es solo diplomático. Para familias que viven en ambos márgenes, para productores agrícolas y para transportistas, la incertidumbre sobre quién administra un suelo o quien regula el acceso al agua se traduce en pérdidas económicas, inseguridad jurídica y riesgos ambientales. Es como pelearse por los muebles en una casa cuyo terreno cambia cada temporada de lluvias: nadie sabe qué es de quién hasta que la «mesa» se vuelva a mover.
La CILA y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) son las instancias llamadas a dirimir esos conflictos técnicos y jurídicos. La presidenta exigió que se respete ese cauce institucional y advirtió que la politización del tema por parte de autoridades estadunidenses puede tensar la convivencia cotidiana en municipios fronterizos y golpear el comercio local y la gestión de recursos hídricos.
Expertos consultados por la Presidencia recuerdan que muchos de estos conflictos surgen por la dinámica natural del río: la formación de islotes y el cambio de meandros altera la línea fronteriza definida por tratados. La política, sin embargo, los convierte en bandera: mensajes de mano dura y soberanía rápida que calan en audiencias electorales pero que ofrecen pocas soluciones técnicas a quienes pierden tierras de cultivo o acceso a pasos tradicionales.
Organizaciones civiles en la frontera han alertado que la escalada retórica puede aumentar la militarización de espacios compartidos y complicar la atención a problemas reales, como la contaminación, la disponibilidad de agua para riego y la protección de la fauna ribereña. Para la ciudadanía, la pregunta es simple: ¿se protege la frontera o se explota la frontera como cartel publicitario?
Sheinbaum pidió que la CILA actúe con transparencia y que la SRE mantenga interlocución constante con las autoridades estatales y los representantes comunitarios. También reclamó a las autoridades texanas que no utilicen el tema como arma electoral y que privilegien los canales técnicos frente a los discursos beligerantes.
La tensión pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer mecanismos binacionales que traduzcan peritajes técnicos en soluciones palpables para la gente: delimitaciones claras, compensaciones justas cuando corresponde y protocolos de convivencia que eviten que la política de coyuntura decida el destino de hogares y medios de vida. En palabras de la mandataria, no se trata de ganar titulares, sino de proteger a quienes viven en la frontera.
Fuente: Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) y Presidencia de la República.

