El chihuahua que busca acercar a la guardia nacional con la gente

En plazas, escuelas y ferias comunitarias de varios municipios ha empezado a llamar la atención un integrante inusual de la Guardia Nacional: un chihuahua que participa en actividades de proximidad social para generar confianza entre la ciudadanía y las fuerzas de seguridad. Según un comunicado de la Guardia Nacional, su papel no es operativo sino social: acompañar jornadas de atención, sesiones de convivencia con niñas y niños y eventos de denuncia anónima para bajar barreras de desconfianza.

La imagen es efectiva. Padres que antes cruzaban la calle al ver una patrulla ahora se acercan para tomarle una foto al perro, maestras cuentan que los menores se relajan durante pláticas sobre seguridad y derechos, y organizadores municipales reconocen que la presencia del animal facilita el diálogo en espacios públicos. En reportes de La Jornada se describen escenas que parecen sacadas de una postal: niños entregando dibujos al pequeño can como gesto de reciprocidad.

Pero detrás del encanto hay preguntas legítimas. Que un chihuahua funcione como puente simbólico no sustituye políticas públicas de largo plazo: inversión en educación, salud mental, prevención del delito y rendición de cuentas en el uso de la fuerza. La táctica de “humanizar” a una institución con mascotas puede suavizar percepciones, sin cambiar estructuras administrativas o la impunidad que denuncian comunidades afectadas por violencia.

También existe el riesgo de que estas acciones se conviertan en cortinas de humo. Fuentes internas consultadas por este periódico señalan que los programas de proximidad social dependen de partidas presupuestales reducidas y de la buena voluntad de mandos locales, lo que dificulta evaluar su impacto real. Si el objetivo es ganar confianza, hacen falta indicadores —por ejemplo, variaciones en denuncias atendidas, tiempo de respuesta o satisfacción ciudadana— y mecanismos de supervisión externa.

No se trata de demonizar al animal ni a sus cuidadores. El chihuahua cumple una función emocional legítima en espacios tensionados y puede ser una herramienta útil en campañas de acercamiento. Lo que exigimos desde la sociedad civil y esperan las comunidades es que iniciativas como ésta formen parte de una estrategia coherente y públicamente evaluada, que priorice recursos para programas sociales y mecanismos de control. La Guardia Nacional tiene la oportunidad de demostrar que la proximidad no es solo imagen, sino cambio real.

Fuente: Guardia Nacional; reportes en La Jornada

Con información e imágenes de: informador.mx