Midterms: la noche que decidirá hasta dónde llega el poder de Trump

Por Marta Moya. A pocas horas del 3 de noviembre, las elecciones de medio término se presentan como un punto de inflexión. En juego están las mayorías del Senado y la Cámara de Representantes, y con ellas la capacidad del Congreso para controlar, frenar o facilitar la agenda del presidente Donald Trump.

El sistema bicameral estadounidense no es un trámite burocrático. El Senado ratifica jueces y secretarios de gabinete, dando forma al poder judicial y a la ejecución de políticas sobre salud, migración y derechos reproductivos. La Cámara define la capacidad de investigación y puede iniciar procesos que desgasten a la Casa Blanca. Así lo recuerdan informes de The New York Times y la agencia AP, que señalan cómo ambos controles condicionan decisiones concretas sobre la vida cotidiana de millones de personas.

La contienda llega con distritos ajustados y campañas que explotan temas que tocan el bolsillo y las esperanzas de la gente: el coste de la atención sanitaria, el acceso a la educación y la protección de prestaciones sociales. Según el análisis de FiveThirtyEight, la volatilidad del electorado y la movilización de jóvenes y minorías serán determinantes. En lenguaje llano, si los votantes no salen, el resultado puede inclinarse hacia quien mejor organice la maquinaria electoral.

Para Trump y sus aliados, ganar una o ambas cámaras significaría no solo avanzar en nombramientos judiciales afines, sino también blindar políticas fiscales y regulatorias. Para la oposición, conservar o recuperar el Congreso es la mejor defensa contra retrocesos en derechos y contra la impunidad política. El centro del debate es tangible: desde quién decide sobre la regulación de medicamentos hasta qué pasa con la supervisión de posibles abusos de poder.

En la práctica, esto se traduce en efectos directos. Un Senado controlado por los aliados de Trump facilita confirmaciones que moldean tribunales durante décadas. Una Cámara en manos de los republicanos puede paralizar iniciativas sobre bienestar y condicionar la investigación de irregularidades. Lo contrario deja al Ejecutivo más vigilado y a las políticas sometidas a mayor escrutinio legislativo.

En una charla en un centro comunitario de Ohio, una votante me dijo que no le interesan los tecnicismos, sino si su madre podrá seguir usando la medicación que necesita y si habrá recursos para el colegio de su hijo. Esa mirada cotidiana es la que está en juego esta noche. Las encuestas muestran distritos muy parejos y advertencias sobre decisiones locales que pueden decidir equilibrios nacionales, como destacó Reuters en sus reportes previos a la elección.

Sea cual sea el resultado, las midterms prometen alterar la capacidad de acción del Ejecutivo y marcar la agenda del país en los próximos dos años. Para el votante, la decisión es menos abstracta de lo que parece: se juega el acceso a servicios, la independencia de los tribunales y la rendición de cuentas de quienes ocupan el poder.

Con información e imágenes de: France 24