Sheinbaum incumple 22 compromisos con la prensa, denuncia Reporteros Sin Fronteras
El organismo internacional advierte que, en los dos primeros años de la Presidenta, 18 periodistas fueron asesinados y las garantías prometidas a la prensa quedaron en papel.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó un balance que sacude la narrativa oficial: 22 promesas dirigidas a proteger y fortalecer al periodismo mexicano no se han cumplido. Entre los puntos que el organismo reclama están medidas efectivas contra la impunidad, protocolos de protección reales para comunicadores y mayor acceso a la información pública. El dato que golpea con más fuerza es el de 18 periodistas asesinados durante los primeros dos años de la administración, según RSF.
Que la prensa funcione no es un lujo intelectual; es una herramienta cotidiana para la gente. Cuando un reportero deja de cubrir la corrupción en una alcaldía por miedo, los vecinos pierden vigilancia sobre servicios básicos, salud y seguridad. Cuando un medio se autocensura por amenazas, las decisiones públicas se toman con menos escrutinio y aumentan las probabilidades de opacidad y mala gestión. Esa es la factura que pagan las familias y las comunidades.
RSF describe promesas incumplidas que van desde la reforma de los mecanismos de protección hasta la investigación eficaz de agresiones. En el terreno, sin investigación ni sanción, la violencia contra periodistas actúa como un impuesto silencioso: impone autocensura, reduce la pluralidad informativa y fortalece la impunidad. México ya venía cargando con altos niveles de riesgo para la prensa; el informe de Reporteros Sin Fronteras plantea que las medidas anunciadas no han revertido la tendencia.
La crítica no debe entenderse como simple denuncia. Es una invitación a corregir: dotar presupuestalmente a programas de protección, agilizar investigaciones con protocolos internacionales, blindar el acceso a la información y crear espacios seguros para el periodismo local. Son medidas concretas que implican cambios administrativos y voluntad política. Sin eso, las promesas se convierten en una lluvia de palabras sin techo donde se guarecen los derechos.
La sociedad civil y los propios medios también tienen tarea: exigir rendición de cuentas, documentar agresiones y formar redes de apoyo que acompañen a periodistas en riesgo. Reporteros Sin Fronteras llama a que lo planteado deje de ser lista de deseos y pase a ser agenda prioritaria. La prensa no solo cuenta historias; protege la vida pública. Si el Estado no cumple, la democracia pierde una de sus defensas más visibles.
La pregunta que queda sobre la mesa es simple y urgente: ¿qué hará el Gobierno para transformar 22 promesas en garantías reales y reducir la sangría de periodistas asesinados? Mientras tanto, la sombra de la impunidad sigue alargando sus manos sobre quienes informan.
