Trabajadores del IMSS toman calles por rechazo al aumento salarial

Trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) salieron a las calles en una nueva jornada de protesta nacional para expresar su rechazo al aumento salarial del 8% propuesto por el director general, Zoé Robledo. La movilización, convocada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), tuvo presencia en la Ciudad de México y en varias entidades del país, según comunicados del sindicato y reportes de prensa.

Los manifestantes calificaron la oferta de insuficiente frente al encarecimiento de la canasta básica y las demandas de personal de salud que enfrenta el sistema. En declaraciones recogidas por La Jornada, representantes sindicales dijeron que la propuesta no atiende problemas estructurales: falta de plazas, sobrecarga laboral y condiciones de trabajo precarizadas.

Una enfermera que participó en la protesta y pidió no revelar su nombre dijo que el 8% apenas cubre una parte de los aumentos en transporte, renta y alimentos. «Trabajamos con hospitales llenos, pero no llegamos a fin de mes», afirmó. Este tipo de testimonios ponen rostro a la disputa que, más allá del porcentaje, habla de la calidad de vida de cientos de miles de trabajadores que sostienen la atención pública, de acuerdo con el propio IMSS.

Desde la dirección del instituto, el IMSS emitió un posicionamiento donde defiende la propuesta como una oferta «sostenible y responsable» para las finanzas institucionales, y plantea la necesidad de negociar con límites que garanticen la operación continua de servicios. El choque de argumentos muestra la tensión entre la urgencia de mejorar salarios y la realidad presupuestaria que señala la institución.

La protesta tuvo efectos visibles: bloqueos intermitentes en accesos a hospitales y movilizaciones que ralentizaron el transporte en puntos céntricos. El sindicato aseguró que se mantienen los servicios esenciales y que la acción busca presionar para una mesa de diálogo real con el IMSS y la Secretaría de Salud. Medios como El Universal reportaron que en algunas delegaciones regionales hubo suspensión de actividades administrativas y ajustes en la programación de citas no urgentes.

Este conflicto no es solo una disputa salarial. Implica decisiones sobre cómo se financia la salud pública, cómo se valora el trabajo del personal sanitario y qué modelo se sigue para garantizar atención digna a la población. Desde una perspectiva ciudadana, la pelea tiene un doble efecto: los trabajadores reclaman condiciones que impactan en su vida cotidiana y, al hacerlo, ponen en evidencia riesgos para la continuidad y calidad de los servicios de salud.

Ante la escalada, expertos consultados por medios indican la necesidad de una negociación tripartita que incluya evaluación presupuestaria a la vista, propuestas concretas para crear plazas y programas de mejora en condiciones laborales. El SNTSS pide al gobierno mayor voluntad política; el IMSS pide prudencia fiscal. Mientras tanto, las calles siguen siendo el escenario donde ambas posiciones se enfrentan.

Si no hay acuerdo, advierten sindicatos y analistas, las protestas podrían intensificarse con mayor impacto en la operación hospitalaria. Lo que está en juego no es solo un porcentaje sino la capacidad del país para sostener un sistema de salud público que garantice atención de calidad sin precarizar a quienes la entregan, una discusión que exige claridad de cifras, compromiso institucional y la participación informada de la sociedad, según las fuentes consultadas.

Con información e imágenes de: informador.mx