Sheinbaum, la presidenta mejor valorada entre sus pares en América Latina

Claudia Sheinbaum sorprendió al aparecer en lo más alto de un reciente ranking internacional de aprobación, compartiendo el podio con Nayib Bukele, de El Salvador, y Luis Abinader, de República Dominicana. Según la consultora Morning Consult, el desempeño de la mandataria mexicana figura entre los más altos de la región, un dato que exige lectura crítica más allá del titular.

La fotografía que presentan las encuestas no es un retrato completo: refleja una combinación de percepciones sobre bolsillos, seguridad y programas sociales. Muchas personas valoran el aumento de apoyos económicos, la continuidad de programas de bienestar y la retórica de orden. “Me han llegado ayudas que antes no veía; con eso puedo pagar la medicina de mi madre”, dice Ana Ramírez, vecina de Iztapalapa. Esa sensación explica parte del respaldo instantáneo.

Sin embargo, el dato debe matizarse. Morning Consult mide aprobación en un momento concreto; no captura por sí mismo la calidad institucional ni las tendencias a medio plazo. En lo cotidiano, persisten problemas que las cifras no borran: la violencia en varias regiones, la falta de personal médico en hospitales públicos y las piedras en el camino para inversiones privadas que afectan la creación de empleos formales.

Desde una perspectiva de centro-izquierda, el resultado deja lecciones claras. Por un lado, hay avances sociales que resultan visibles para la ciudadanía y generan legitimidad: transferencias, educación y programas focalizados funcionan como anclas de popularidad. Por otro, la concentración de decisiones en el Ejecutivo y ciertas políticas energéticas han encendido focos de advertencia entre inversionistas y organizaciones civiles, según reportes de grupos de vigilancia democrática.

El efecto político es doble: una alta aprobación puede dar margen para impulsar reformas pendientes en salud y educación, pero también tienta al Gobierno a confiarse y reducir el diálogo con contrapesos. La historia reciente muestra que la popularidad sin instituciones fuertes rara vez se traduce en mejoras sostenibles.

En lo económico, la percepción de estabilidad ha ayudado a mantener el consumo, pero expertos consultados en medios financieros alertan que la inversión extranjera todavía espera señales claras sobre reglas de juego a largo plazo. En seguridad, los homicidios y la impunidad siguen siendo una cuenta pendiente que las encuestas de aprobación no alcanzan a resolver.

El lugar que Sheinbaum ocupa en el ranking regional, junto a Bukele y Abinader, también habla de un fenómeno regional: jefes de Estado que capitalizan soluciones inmediatas y mensajes contundentes. Esa fórmula puede ser eficaz para subir en las encuestas, pero no sustituye políticas públicas diseñadas para durar. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han señalado preocupaciones que deben atenderse si la administración busca consolidar apoyos más allá de la coyuntura.

Finalmente, es necesario recordar que las encuestas son termómetros, no mapas. Morning Consult ofrece una lectura útil; el reto para el Gobierno será convertir esa aprobación en cambios institucionales que mejoren de verdad la vida diaria: mejores escuelas, hospitales con médicos suficientes, seguridad con justicia y empleo digno. Si esos elementos avanzan, la buena nota en las mediciones habrá sido algo más que un titular.

Con información e imágenes de: informador.mx